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Cada día que pasa nos damos cuenta de que en lo político México da un paso atrás. Desde que Morena ganó las elecciones del 2018, la idea del oriundo de Macuspana fue reconstruir la única forma que aprendió en su largo camino dentro de la política y que fue el presidencialismo absoluto que durante décadas del siglo pasado gobernó al país, es decir el del PRI.

Se busco, con reformas constitucionales crear la base para que este nuevo régimen no solo mantenga la continuidad en 12 o 18 años, sino que este sea por décadas. Sin embargo, ante la oportunidad de que algunos políticos puedan tener un poder por años al interior de Morena, los golpeteos y traiciones se empiezan a presentar.

Morena no ha sido un movimiento que pueda limitar las ambiciones de élite y el desorden en el cual se vive, permite que todos quieran sacar ventaja de ello.

Estos políticos, que llegaron con la idea de que, obteniendo el poder, este puede ser permanente empiezan a enfrentar una debilidad de organización y lo que podría haber sido algo fácil se ha convertido en algo difícil de descifrar y por lo tanto tendrá que aplicarse el autoritarismo para evitar más desaguisados.

Sin embargo, a Morena le crecieron los enanos y el PVEM y PT, mostraron su inconformidad en la forma en la cual se pretendía establecer todo el poder para Morena, sin convidarles un pedazo de este y la rebelión se hizo presente al echar para atrás una reforma electoral que no contenía a los intereses de los llamados partidos pequeños.

Ayer mismo el PVEM manifestó que para ellos no existe le nepotismo electoral y por consecuencia apoyarán la candidatura de la senadora Ruth Silva González para el gobierno de San Luis Potosí, que está en manos de Ricardo Gallardo, esposo de la senadora.

También se señalo que en el Verde no es necesario renunciar a un puesto público para manifestar sus aspiraciones para competir por otro puesto público, lo que se mostró como un desafío Morena.

Esto muestra que este presidencialismo estuvo apoyado por políticos ambiciosos que ahora que tiene cierto grado de poder no quieren soltarlo. Sin embargo, esta actitud pronto podrá explotar en la cara de esos políticos. Esto podría minar el sueño dorado del tabasqueño de la continuidad de un régimen bajo la supervisión de un caudillo.

Claudia Sheinbaum ha sido el recipiente de ese sueño que ante su mala operación ha puesto al país en transitar por un camino sin ley ni autoridad con un vacío de poder que es ocupado por aquellos que tienen la suficiente fuerza como para imponer su voluntad más allá de un proyecto de gobierno racional y viable.

El juego político se puesto por encima de otros intereses y también se ha permitido que no se realicen los trabajos que corresponden a gobierno federal y quienes lo integran. Los resultados negativos están presentes y estos podrían jugar en contra de Morena y sus partidos aliados. Un país copado por el crimen organizado, sin crecimiento económico y al borde del precipicio financiero del sector público, destruye por supuesto esa posibilidad de mantener una continuidad en los próximos años.

La CNTE es un ejemplo claro, donde el chantaje esta por encima de los intereses nacionales, porque se le prometió y permitió a un grupo del lideres tener el control total. Lo mismo ha pasado en estados donde el crimen organizado es quien manda y administra y por ello la acusación de Trump de que existen narco gobernadores y una debilidad de Sheinbaum para hacer frente a los problemas.

Lo sucedido recientemente en Coahuila, donde el PRI se llevó el carro completo es unan muestra del desgaste de Morena y sus personajes. Pero y el tratar de ganar en la mesa, algo que anula la voluntad de la ciudadanía, lo que no se gano  con el voto solo muestra la desesperación de Morena ante la posibilidad de que esto ocurra en otros estados en el 2027.

La fractura de la alianza que por varios años ha obtenido los triunfo sigue latente. La fractura al interior de Morena por las diferentes corrientes también y si a esto sumamos la presión del gobierno norteamericano por vincular a políticos morenistas con los criminales, profundiza el desgaste de la presidenta que no se atreve a presentarse públicamente sin contar con la protección de los círculos de fieles dispuestos a aplaudirle cualquier tontería que salga de su boca.

La pregunta es cuándo todo esto que sucede con Morena producirá una reacción que obligue al gobierno a cambiar, la respuesta es incierta. Lo cierto es que se busca mantener el poder aun cuando esto represente un peligro para México.