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A tan solo 9 días para la elección intermedia, que será la más grande hasta ahora por el número de puestos de elección popular a disputarse, las preferencias electorales no le ayudan a los candidatos de Morena y sus partidos aliados, esto como consecuencia del proceder de Morena mismo.
Durante meses Morena manifestó la apertura de su partido a todos los líderes que quisieran incluirse en “la transformación política” que representa el proyecto de la 4T, y lograron captar una gran cantidad de ellos, de todas las ideologías políticas. Al transcurrir el tiempo y sin definición alguna de las candidaturas, estos líderes empezaron a presionar a la dirigencia del partido que se debatía en una contienda interna sobre quien sería su dirigente nacional quedando al final Mario Delgado Carrillo, uno de los acólitos más reconocidos de Andrés Manuel López Obrador.
Ya cercano el tiempo a las definiciones, la utilización de encuestas para definir a sus candidatos no fue el mejor vehículo, porque muchos de esto líderes observaron como la balanza se decantaba hacia la gente cercana a Delgado Carrillo y por supuesto hacia los candidatos ya ungidos con anterioridad por Andrés Manuel López Obrador, lo que dejo afuera a muchos de estos líderes políticos, quienes abandonaron a sus partidos políticos que pertenecían con la intención de lograr lo más rápido posible la añorada candidatura para un puesto público de elección popular.
Estos líderes no alcanzaron ni las migajas y fue cuando entendieron que Morena solo buscaba acercarse a los cientos de personas que estos líderes manejan para acrecentar el número de votantes a favor de un triunfo de la 4T
Ahora estos líderes están tomando revancha del desprecio que se les dio y han empezado a mover a sus huestes en sentido contrario a Morena.
Esto se ha reflejado en los posibles resultados del 6 de junio donde de las 15 gubernaturas en disputa, Morena se sentía con el triunfo seguro, en por lo menos 9 de ellas, Ahora se coloca en un empate técnico en 3 de ellas, segundo lugar en otras 4 y tercer lugar en una y ganado de manera segura solo una, lo que representa que Morena no podría alcanzar ninguna gubernatura.
En cuanto al número de diputados federales a obtener, Morena lograría un porcentaje cercano al 50 por ciento del total de las curules y sumando a sus aliados no lograría la mayoría calificada para poder aprobar de manera inmediata todas las iniciativas y reformas de ley necesarias para establecer de manera concreta su proyecto.
Estos resultados representaran un duro golpe al ego de López Obrador y su proyecto. Para evitar ello, en estas últimas semanas hemos visto que en todo el país han salido a relucir una gran cantidad de mantas panfletos, trípticos que promueven el voto a sus candidatas y candidatos, hasta hace dos semanas realmente desconocidas y desconocidos por la gente.
La maquinaria económica se echó andar, sin importar pagar una sanción por quizá rebasar un poco el imite de recursos económicos establecidos con anterioridad por las autoridades electorales, al fin el resultado es lo que cuenta y no el pagar la sanción económica.
De tal manera que aun cuando existen elecciones locales, todo este proceso se ha convertido en una elección de Estado en donde todas las canicas que tiene el gobierno federal las ha puesto al servicio de los candidatos del partido en el poder y sus aliados.
Se apostó a los programas sociales para mantener una gran cantidad de votos, pero estos no han sido los suficientes para sacar de la pobreza a la gente, luego se aposto al combate a la pandemia, recuerden la frase “como anillo al dedo”, que expreso López Obrador al manifestar su opinión sobre la pandemia, y no hay resultados que hagan ver a este gobierno como un protector de la salud, sino todo lo contrario ha puesto a la sociedad en estado de alerta por el uso político del antígeno.
Se ha utilizado a los “Siervos d la Nación”, ahora con chalecos y playeras de Morena, para que aborden continuamente a la gente para recordar que de perder Morena se acabaran con los beneficios de los programas sociales.
Pero esto no ayuda, ya que los propios candidatos de Morena y sus aliados son impresentables ante sus militantes o han hecho campañas con actuaciones decepcionantes, hasta han proferido advertencias a sus opositores y han dejado entrever que Morena va por el triunfo a costa de lo que sea, incluso con el apoyo del crimen organizado.
Ahora la guerra sucia y la posible judicialización de los resultados, son el banderín de campaña, y es Mario Delgado quien ha afirmado que habrá fraude en los comicios, por lo que adelanta el desprecio del voto ciudadano a cambio de llevar a tribunales cada uno de los resultados que no le favorezca al proyecto de la 4T.
El proyecto político de AMLO se tambalea con los resultados de las elecciones del 6 de junio, por ello, vienen tiempos complicados para los mexicanos y no porque se metan con ellos directamente, sino porque se soslayan sus demandas, en aras de privilegiar las campañas y el resultado de las elecciones.
