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<< 7 de cada 10 adolescentes en internamiento que fueron reclutados por el crimen organizado afirmaron haber pasado por un proceso de adiestramiento dentro del cártel (Reinserta, 2022)

<< 7 de cada 10 adolescentes en internamiento que fueron reclutados por el crimen organizado desempeñaron actividades de sicariato (Reinserta, 2022)

<< 5 de cada 10 adolescentes en internamiento que fueron reclutados por el crimen organizado tuvieron como reclutador a uno de sus amigos (Reinserta, 2022)

<< Desde Reinserta, continuaremos impulsando el reconocimiento del reclutamiento como delito autónomo, promoviendo una política pública integral y desarrollando herramientas de prevención para fortalecer la protección de adolescentes frente al reclutamiento de grupos delictivos

El reciente aseguramiento de un presunto campamento de reclutamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Zapopan, Jalisco, que derivó en la detención de seis personas armadas durante un operativo federal, vuelve a evidenciar una realidad que México no ha logrado enfrentar de manera estructural. Este hallazgo se suma a otros casos registrados en los últimos meses que muestran que adolescentes continúan siendo captados por grupos delictivos mediante engaños, coerción, aprovechamiento de condiciones de vulnerabilidad y falsas promesas de empleo o pertenencia. Las constantes noticias sobre adolescentes desaparecidos y el descubrimiento de espacios destinados a su adiestramiento evidencian que este fenómeno no responde a hechos aislados, sino a una práctica sistemática frente a la cual México continúa llegando demasiado tarde.

Desde Reinserta reconocen el trabajo de las autoridades para localizar y desarticular espacios utilizados para el reclutamiento y adiestramiento de adolescentes por parte de grupos delictivos. Estos operativos constituyen acciones necesarias para la protección de las víctimas y el combate a la delincuencia organizada; sin embargo, también evidencian que el proceso de captación ya se consumó. Por ello, la discusión no puede limitarse a la reacción institucional, sino que debe orientarse a construir las capacidades institucionales necesarias para impedir que más niñas, niños y adolescentes sean reclutados.

Frente a esta realidad, México necesita reconocer jurídicamente el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes como un delito autónomo. La ausencia de un tipo penal específico impide dimensionar la magnitud del fenómeno, dificulta la generación de información confiable y limita la posibilidad de investigar y sancionar esta conducta con un enfoque centrado en las víctimas. Tipificar el reclutamiento representa un paso indispensable para visibilizar una violencia que hoy permanece fragmentada entre distintas figuras penales y que continúa sin recibir una respuesta integral por parte del Estado.

Al mismo tiempo, el país necesita construir una política pública que permita prevenir y atender el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes de manera articulada y sostenida. Mientras los grupos delictivos perfeccionan sus mecanismos de captación en comunidades y entornos digitales, México sigue sin contar con una estrategia integral que coordine acciones de prevención, detección temprana, protección, atención y desvinculación. Una respuesta de esta magnitud requiere objetivos comunes, responsabilidades claras y mecanismos permanentes de coordinación que permitan pasar de acciones aisladas a una política de Estado.

En Reinserta seguiremos impulsando este tema desde la evidencia, la incidencia y la atención. Continuamos trabajando para que el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes sea reconocido como un delito autónomo y para que el país cuente con una política pública integral que responda a la dimensión del problema. Asimismo, en los próximos meses presentaremos nuevas herramientas de prevención dirigidas a adolescentes, diseñadas para fortalecer la identificación de riesgos, promover factores de protección y brindar información que contribuya a prevenir su captación por parte de grupos delictivos.

Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a crecer libres de violencia y a construir un proyecto de vida lejos de las estructuras criminales. El verdadero desafío no es únicamente desarticular a los grupos que los reclutan, sino construir un país donde ninguna adolescencia sea vulnerable a ellos. Esa, y no el número de campamentos desmantelados, será la verdadera medida del éxito de las políticas de seguridad, justicia y protección de la niñez.