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Por más que lo intento no me atrevo a predecir cuándo ni cómo va a caer el régimen morenista que padecemos. Por desgracia, lo que sí predigo es que su caída no va a ser tersa. Los que conducen al régimen no les veo por ningún lado atributos de estadista.

Nada más hay que observar el comportamiento faccioso, al grado de dar pena, de la presidente Sheinbaum, como tratar de endilgar a Lorenzo Córdova Vianello y a otros actores no vinculados con morena el nombramiento de Guadalupe Taddei Zavala, como presidente del INE envuelta en escándalos de corrupción, así como en su omisión de tener el más sencillo diálogo con la oposición.

El servicio de la deuda pública (que ha rebasado toda la deuda pública sumada desde la independencia hasta la existente en el año 2018), cuyos rubros son los intereses, comisiones y demás gastos financieros que el gobierno federal tiene que pagar al año por las sumas que le han prestado, asciende a 1.56 billones de pesos. Si comparamos esta cifra con lo que se gasta en educación, salud e infraestructura e inversión física federal, se nos arroja lo siguiente:

ConceptoPresupuesto 2026
Intereses y costo financiero≈ $1.56 billones
Educación> $1.1 billones
Salud≈ $1.0 billón
Infraestructura / inversión física federal≈ $1.0 billón

Como se puedes observar, lo que nos cuesta mantener esa deuda gigantesca supera estos importantes rubros del gasto federal.

Considerando que los niveles de crecimiento del país han sido paupérrimos, del 1.1% aproximadamente, vemos que México ha quedado rezagado en comparación con otros países:

PaísCrecimiento real promedio anual, aprox.
India≈ 5.8%
           China≈ 5.0%
           Colombia≈ 2.6%
Estados Unidos≈ 2.3%
Brasil≈ 1.9%
Chile≈ 1.9%
México≈ 1.1%

No se han podido aumentar los niveles de inversión en México, tanto nacional como extranjera, debido a la incertidumbre generada principalmente por la pérdida de independencia del Poder Judicial y por el sometimiento del Congreso a los dictados del Poder Ejecutivo, así como a la eliminación de los órganos constitucionalmente autónomos.

El crimen organizado tuvo un ecosistema ideal para el crecimiento en el sexenio pasado; y en el actual, no se han querido romper los nexos de los criminales con los políticos gobernantes, menos aún en vísperas de las elecciones del 2027.

La extorción enseñorea en todo el país, las carreteras cada vez se ven más afectadas por asaltos y cobros de piso.

La corrupción se expande por todos lados, desde el contrabando de combustibles hasta los moches y conflictos de interés en los contratos públicos, siendo emblemática la corrupción de la expresidente del INE Guadalupe Taddei.

Padecemos los peores servicios de salud que hemos tenido, abundando por ello las justas protestas de los empleados del IMSS, por falta de los más elementales insumos y medicamentos en las clínicas y hospitales.

Las relaciones internacionales están por los suelos, cuando México había sido vanguardia en Latinoamérica. La relación con los Estados Unidos da tumbos, sin que la presidente Sheinbaum sepa que rumbo tomar con ellos, acudiendo nada más a foros izquierdosos por un lado, e impulsando que se firme la revisión del T-MEC por el otro.

Todo lo anterior nos llevará al colapso total del gobierno, pero lo que sí sabemos es que no será un aterrizaje suave, será algo bien tortuoso, y debemos estar preparados para ello. Estimo que la mejor forma de hacerlo es desde lo local.

Para evitar caer en un estado fallido debemos de mantener los gobiernos municipales y de los estados bien cohesionados, por lo que es indispensable vigilar bien las próximas elecciones y tener los mejores candidatos de la oposición.

Imagen creada por IA para ilustrar información