“No habrá reproches de parte mía/ Solo me importa que seas feliz…” Javier Solís
Llenar al Zócalo y las plazas públicas del país con ciudadanos acarreados, a los que hoy se identifica con esa entelequia denominada “pueblo bueno”, no es invento de la 4T. No.
Pero desde la Presidencia de la República y hasta los cotos de poder menores, lo ha convertido en burdo acto de chantaje y presión, la realidad que se niega insolente cebada entre los pobres, el hambre y la necesidad.
No, no se trata de despertar sentimentalismos ni arrancar una lágrima o la mentada de madre contra esos personajes que pasan lista en cada punto de reunión de los acarreados, donde se entregan cajitas infelices con una torta, un tamal, una bebida de esa que se venden a granel y hasta entregar un billete de 200 pesos o más.
¡Gracias por participar! ¿Gracias?
La Princesa Caramelo, encabronada niega machaconamente que haya acarreo, lo dice en sus mañaneras y los mítines que encabeza, esos que llama asambleas con el pueblo, su pueblo, el gentío seleccionado por los operadores de la 4T en todo el país.
Como ocurrió el domingo último –27 de septiembre de 2026– en la concentración celebrada en el Zócalo de la Ciudad de México, en la supuesta rendición de cuentas por su segundo informe de gobierno, que en realidad fue un periplo de 12 días para hacer campaña adelantada a favor de Morena y sus próceres que habrán de “sacrificarse” en la contienda electoral 2026-2027.
¡Recórcholis, Lupita Taddei!
Es infame negar el acarreo cuando éste es una bofetada en el rostro y el sentido común de quienes, como usted, observamos las kilométricas filas de autobuses foráneos y del servicio público local repletos de “pueblo” que, en su vasta mayoría, no sabe por qué y para qué diablos es convocado.
Y decir convocado es un eufemismo porque en realidad son ciudadanos obligados por necesidad, por miedo a perder alguno de los Programas para el Bienestar, que, esas parvadas de dizque servidores de la nación, machacan a adultos mayores, estudiantes, madres solteras, que no asistir a los mítines o negar el voto a la causa Morena implica perder, por ejemplo, la pensión para adultos mayores.
Esos, señoras y señores, son votos. Más de 40 millones de votos de quienes, temerosos de perder la mesada que los sostiene e incluso llevó a salir eventualmente de la pobreza, están dispuestos a votar por las y los candidatos de Morena, del PVEM y del PT, integrantes de la socarrona triple alianza.
Por ejemplo, sólo por citar a esos beneficiarios en la Ciudad de México, y lo dijo la ingeniera presidente Claudia Sheinbaum Pardo el domingo en el Zócalo, bajo el principio de “por el bien de todos, primero los pobres”, en la capital del país, los Programas para el Bienestar benefician a 3 millones 724 mil 656 de personas mediante la que califica “inversión” de 70 mil 258 millones de pesos.
Sí, al Presupuesto de Egresos de la Federación destinado a la CDMX para atender la obligatoria disposición constitucional, lo llama inversión porque, ¡atinó usted!, invierte en la captación y mantenimiento del voto ciudadano.
Sí, ¡caray!, para los comicios que se concretarán en las urnas el domingo 6 de junio de 2027, se distribuirá en la CDMX un pellizco al gasto previsto para los programas del bienestar, por más de un billón de pesos en las 32 entidades del país.
Sí, en la CDMX un millón 377 mil 198 son derechohabientes de la Pensión para Adultos Mayores; 255 mil reciben la Pensión para Personas con Discapacidad; 321 mil 684 de la Pensión Mujeres Bienestar; 389 mil 305 jóvenes de la Beca para Educación Media Superior; 312 mil 885 estudiantes de secundaria de la Beca Rita Cetina; 387 mil 867 niñas y niños de primaria de Mi Beca para Empezar y 935 mil 462 reciben leche a bajo costo con Leche para el Bienestar.
¿Usted, ustedes, ustedes y sus familiares están, estamos entre esa población de la que Morena espera contar con el voto cautivo? ¡Chale!
No lo olvide ni se haga de la vista gorda, llenar las plazas con el pueblo bueno es una práctica que el priismo y el panismo operaron por décadas, pero hoy se ha vuelto costumbre negarla. Desde el atril la señora presidenta sostiene que a sus concentraciones no acuden acarreados, porque esa práctica es del pasado.
Y, por supuesto, ella y su fanaticada como los prohombres y mujeres que la acompañan, como en serenata de amores amargos, no son iguales a los canijos neoliberales, ultraderechistas, traidores a la patria, comentócratas, prianistas y etcétera, etcéteras enrolados en la oposición.
Pero son infames, mienten y se escudan, como ella, la Princesa Caramelo en sus colaboradores. Si un tema espinoso se le plantea en la mañanera, que tenga que ver con impartición de justicia, responde que quien debe atender el asunto es la fiscal General de la República, es decir, la licenciada Ernestina Godoy Ramos.
Pero la fiscal se hace como que la virgen le habla y sólo se atreve usar sus redes, vía video, para declarar y, finalmente, asumirse justiciera. ¿Cuándo renunciará por motivos de salud?
Por ejemplo, y esto no lo saben los acarreados a las demócratas asambleas de la ingeniera presidente, la venganza, todo el peso del poder del Estado contra quienes consideran enemigos de la 4T, es decir la oposición.
Ahí el caso del panista ex primer gobernador de oposición en Baja California, Ernesto Ruffo Appel, a quien un juez le concedió el amparo definitivo para que siga en su domicilio el proceso incoado en su contra.
Pero. ¿lo ordenó Claudia Sheinbaum? Bueno, ya lo dijo el licenciado Andrés Manuel López Obrador, nada importante que ocurra en el país le es ajeno al Presidente de la República. Lo contrario implicaría que la Princesa Caramelo está desinformada o le mienten sus colaboradores.
Ayer lunes dijo que se siguió la orden del juez para trasladar a Ruffo Appel de la prisión de máxima seguridad sita en el municipio de Almoloya, Estado de México, a su domicilio en Ensenada, municipio de Baja California.
Vaya, vaya, vaya. Fue un acto infame que agentes de la guardia nacional trasladaran en un periplo por tierra, durante casi 40 horas al “peligrosísimo” Ernesto Ruffo Appel, quien les dio una lección de civilidad: calificó a ese viaje como el que hizo el Caballo Blanco, del corrido de José Alfredio Jiménez.
¿Preso político? Sin duda, con eso se la cobraron al nuevo partido Somos, en el que Ruffo tiene un espacio como consejero al igual que respetados personajes de la oposición que, sin arriar banderas de los partidos en que militan o su ideología, están ciertos de que no pueden callar frente al desgobierno de la 4T.
Esto, dígame lo contrario, debe saberlo todo ciudadano de todos los estratos sociales, especialmente quienes con carácter de acarreados llenan las plazas pública y asisten s aplaudir, sin saber por qué diablos lo hacen, a la Princesa Caramelo, sí, princesa porque no tiene el tamaño siquiera para ser considerada emperatriz, como su antecesor, Su Alteza Serenísima.
O, dígame que no es cierto que usted fue parte del coro fácil que se desgañitó el domingo último, en la peana que es el Zócalo de la noble y leal Ciudad de México, como se citaba con orgullo en el México de mediados del siglo pasado, al conocido Distrito Federal
“¡Es un honor estar con Claudia hoy! ¡Es un honor estar con Claudia hoy! ¡Es un honor estar con Claudia hoy!”, gritó la masa acarreada el domingo del informe. Dígame que no estuvo usted entre esas gargantas maiceadas. Porfis.
¡Ah!, por cierto, Drakko, dice la ingeniera Sheinbaum que ya tenemos nueva Constitución. ¡En la madre!, con tanto revoltijo y abuso de poder no nos habíamos dado cuenta. Digo.
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