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Hoy un probable que escucharemos en voz de Claudia Sheinbaum que le país, va bien y que se ha dado avances importantes en combatir la delincuencia decomisando miles de toneladas de fentanilo y destruyendo laboratorios clandestinos que se habían instalados en regiones impensables.

Probablemente también manifestará que la estabilidad económica que se vive en el país es consecuencia de una recuperación de la confianza de los inversionistas privados y que por ello se ha incrementado en niveles exitosos esta inversión.

Afirmará que la consolidación fiscal es el motor de crecimiento de nuestro país, Aunque este se ubique por debajo del punto por ciento o si bien nos vas superara en dos decimas este pronostico es decir terminaremos en 1.2 por ciento al finalizar el año.

Pero no tocará la debilidad del Estado de Derecho y el estancamiento en la producción de nuestro sectores productivos, lo que hace que más de 34 millones de mexicanos se sumen a la economía informal, con el objetivo de obtener los ingresos necesarios para sobrevivir cada día.

Claudia Sheinbaun seguirá con el guion que se ha implementado cada mañana desde que el régimen de la 4T tomo el poder. Tratar de imponer una visión de país que dista mucha de la realidad de la  mayoría de los mexicanos.
No escucharemos las cifras reales de México. Dejará de lado la inoperancia del sistema de salud que provoca que muchas familias  destine una mayor cantidad de sus ingresos, incluyendo los ingresos que se distribuyen en los programas sociales, para comprar los medicamentos necesarios para aliviar sus males en salud.

Tampoco hablará de ese 55.4 por ciento de mexicanos que han cambiado su empleo formal a la informalidad derivado del cierre de miles de empresas que ante la enorme obligación de elevar los salarios, de comprar más caros sus insumos como los combustibles y de otorgar una infinidad de permisos a sus trabajadores, consecuencia de la aprobación, de parte de los legisladores federales, para que el trabajador pueda atender compromisos de familia.

Sheinbaum Pardo no hablará esos los empresarios que sortear muchas cosas para tratar de mantener una producción que permita cubrir, al menos el total de la nómina y de no hacerlo se ven obligados a disminuir sus nóminas o de plano cerrar las empresas.

Tampoco, Shienbaum Pardo, ocupará parte de su tiempo para señalar que los altos niveles de inseguridad impactan de manera importante en el Producto Interno Bruto en aproximadamente un 10 por ciento, lo que impide precisamente alcanzar crecimientos económicos superiores al 2 por ciento anual.

Sheinbaum Pardo seguirá insistiendo en que México va bien y que quienes no quieren ver esto no están a favor del país. Lo que se olvida es que hay millones de mexicanos que no solo ven los problemas sino lo padecen cada día.

Tampoco quiere ver que miles de millones de pesos gravitan en el espectro de la corrupción, las extorsiones, el cobro de piso y que los grupos criminales cada día se apoderan de más territorio mexicano, donde la gobernabilidad es dictada por ellos y no por el estado mexicano.

Hoy y en los próximos días solo seremos testigos de una realidad ficticia, que solo se ve en Palacio Nacional y no en todo México.