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En México la recuperación real en el sector laboral no se ha dado pese a que, en el segundo trimestre de este año, se han recuperado la totalidad de los empleos que se perdieron a causa de la pandemia del Covid-19.

Sin embargo, y pese a que se puede celebrar que la ocupación alcanzo los niveles previos a la pandemia, estos no muestran un incruento en los salarios proporcionados y en la certidumbre de mantenerse en caso de que esta tercera ola de contagios vuelva a provocar el cierre de actividades.

Además de que no se muestra un avance en cuanto a los salarios otorgados antes de la pandemia a los ahora ofrecidos, porque en la gran mayoría de los casos son con menor remuneración o con el incremento de horas trabajadas para alcanzar el nivel del salario antes de la pandemia.

Esto muestra que aun cuando existen niveles ocupación importante, también hay una fuerza laboral en condiciones muy distintas y sectores económicos que aún registran pérdidas.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, la tasa de desocupación se ubicó en 4.2 por ciento una baja de 0.6 por ciento si se compara al mismo periodo del año anterior.

Pero si observamos los resultados respectos a las personas que no cuentan con trabajo y están disponibles para laborar, esta cifra presenta un incremento de 39 por ciento, lo que nos arroja un resultado negativo y se traduce en que en México no se ha logrado crear más empleos en este último año.

Esta inactividad ocasionada por las pocas posibilidades de la gente para encontrar un empleo debe ser un factor de atención por parte de las autoridades, federales y estatales, porque a lo largo del año, se sumarán un mayor número de jóvenes que están en edad de laborar, pero no lograran integrarse al mercado porque no existen esos empleos.

Entonces debemos manifestar que aun hace falta mucho por hacer en el mercado laboral y que no podemos echar las campanas a vuelo.

Si analizamos aún más los resultados expuestos por el Inegi y las diferenciamos por sectores económicos. Las actividades agropecuarias son las únicas que muestran incremento en términos generales y esto se debe principalmente a la temporada de cosecha y siembra anual

En cambio, en el sector industrial los resultados son negativos y a pesar de emplear a 13.7 millones de trabajadores, en realidad existe una diferencia de 20 mil 513 empleos por debajo de los niveles de pre pandemia, es decir 2018, lo que nos indica que no se han creados mayores empleos de los que antes se contaban.

En cuanto el sector servicios, el déficit de empleo se eleva a 194 mil 240 plazas.

En términos contrarios, el sector informal muestra un crecimiento, lo que se observa ante la gran cantidad de puestos de comercio que se establecen ya no solo en las calles de las ciudades, si no el caso de la Ciudad de México invade las instalaciones y pasillos del Metro.

En conclusión, la recuperación del sector laboral no ha sido tan importante como se pretende presentar, porque aún faltan empleos por crear, lo peor es que estos nuevos empleos no han sido a través del camino correcto, porque aun cuando y pocas empresas utilizan el ousourcing para evitar sanciones fiscales, los empleos ofrecidos están con salarios precarios y con menores horas, lo que implicas menor pago.

Por lo que el perfil salarial de la población en su mayoría se ubica en los que perciben un salario mínimo.

La recuperación laboral se ha dado por inercia y no porque exista una verdadera política pública de promoción del empleo de calidad y mejores salarios.