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Lo querían vivo

Los gringos están molestos y pronto podrían difundir protestas públicas.

En especial las agencias de seguridad y entre ellas la Drug Enforcement Administration, mejor conocida como DEA.

Aportaron constantemente los datos de la ubicación de Nemesio Oseguera Cervantes y su cuerpo de seguridad en aras de llevarse al capo.

Pero no sucedió así.

El Ejército mexicano usó esa información e inclusive utilizó drones de Estados Unidos el domingo pasado en la madrugada.

El Mencho fue herido, capturado con vida y sorpresivamente trasladado a la Ciudad de México, a donde oficialmente llegó muerto.

De inmediato, con celeridad sorprendente, se declaró plenamente identificado el cadáver con pruebas de ADN, con las cuales se conoce las instrucciones genéticas de cualquier organismo.

Tal vez se tenía un banco de datos válidos, quizá guardados de su hijo Rubén Oseguera González, El Menchito, entregado, encarcelado y condenado a cadena perpetua en el país vecino del norte.

REUNIÓN DE 10 Y 11

No era el acuerdo, dice un agente.

Semana y media antes de la operación hubo una reunión en Washington con altos funcionarios del gobierno de Donald Trump y se abordaron temas específicos de seguridad.

Por México fueron miembros del gabinete sectorial, los secretarios de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch; de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, y de la Marina, Raymundo Morales.

Luego al menos dos de ellos, García Harfuch y el general Trevilla, hicieron viajes individuales donde intercambiaron información de inteligencia más específica obtenida por las dos naciones.

Siguen las dudas de los agentes estadounidenses en servicio en México:

No se le llevó a un hospital cercano con relativa seguridad como Morelia, dada la secrecía con la cual se operó y nadie sabría dónde se encontraba.

Además, formalmente muerto y a disposición de familiares, no podrá identificársele y al conservarlo su cuerpo puede ser entronizado como ídolo.

Un caso al estilo Jesús Malverde en Culiacán.

Eso no ha pasado con objetivos prioritarios de Estados Unidos, como cuando en el gobierno de Barack Obama ejecutaron a Osama Bin Laden.

¿Alguien sabe dónde está?

De haberse entregado, los talibanes harían una segunda Meca para miembros de Al Qaeda y sus seguidores.

PESIMISMO OFICIAL

En las bancadas oficialistas aumenta el pesimismo en torno a la reforma electoral del régimen.

Con las características difundidas en Palacio Nacional, varias de las cuales no están sujetas a negociación según declaró la presidenta Claudia Sheinbaum, difícilmente pasará.

Ven casi descartados los dos partidos aliados, el Verde y el PT, pero ellos engrosarán a la oposición -PAN, PRI, MC- y hasta algunos legisladores morenistas.

Por ejemplo, el chiapaneco Luis Armando Melgar, uno de los negociadores del PVEM, ya anunció su voto particular adverso, y hace labor con otros senadores y diputados.

En los dos bandos, del gobierno y contrarios, se habla de falta de oficio porque la comisión de Pablo Gómez se integró sólo con el bloque duro afín a Andrés Manuel López Obrador.

Y mucho peor: se ninguneó a los aliados y no se diga a panistas, priistas y emecistas, razón por la cual les molesta el amago de ser desprestigiados por no sumarse.

Pero Claudia Sheinbaum cumplió y lo demás es responsabilidad de Ricardo Monreal e Ignacio Mier.

@urenajose1