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La inauguración de las nuevas instalaciones de la Escuela Nacional de Protección Civil de México es otro resultado tangible de la cooperación que impulsan el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum, una cooperación que hace que nuestras dos naciones sean más seguras y fuertes.

Trabajamos juntos para mantener seguras a nuestras naciones. Eso significa enfrentar a los cárteles y a las organizaciones narcoterroristas, pero también significa estar preparados cuando ocurre un desastre.

Los más de 11 millones de dólares comprometidos por los Estados Unidos desde la primera Administración del presidente Trump representan la mayor inversión del Comando Norte de los Estados Unidos (USNORTHCOM) en un proyecto de asistencia humanitaria de este tipo. También es un poderoso ejemplo de cómo nuestra cooperación militar va más allá de enfrentar amenazas compartidas: desarrolla capacidades que protegen a nuestros pueblos y salvan vidas.

Estas instalaciones de vanguardia fortalecerán la capacitación, la preparación y la coordinación en México y en todo el hemisferio occidental.

México sabe mejor que muchos otros países por qué la preparación es importante. Hoy, el país recordará una vez más los devastadores terremotos del 19 de septiembre. En momentos de crisis, nuestras naciones han demostrado una y otra vez que podemos contar el uno con el otro, desde el apoyo de los Estados Unidos tras terremotos y huracanes en México hasta los equipos mexicanos de primera respuesta que ayudaron a comunidades de Texas después de las catastróficas inundaciones del año pasado.

Los desastres no reconocen fronteras. Tampoco nuestra amistad cuando hay vidas en juego. Nos capacitamos juntos, compartimos capacidades y nos apoyamos mutuamente porque estar preparados salva vidas.

Nuestros países comparten una de las relaciones más trascendentes del mundo. Somos vecinos por geografía y somos socios en temas de interés mutuo. Pero en momentos de crisis, somos algo más: dos naciones que permanecen unidas cuando más importa.

Estas instalaciones convierten ese compromiso en acciones concretas. No podemos prevenir los terremotos ni detener los huracanes. Pero podemos prepararnos, capacitarnos y compartir nuestras capacidades, y asegurarnos de que ninguno de nuestros países enfrente un desastre solo.