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Con el paso de los años, perros y gatos atraviesan cambios que forman parte del envejecimiento. Pueden dormir más, disminuir su nivel de actividad o presentar canas en el pelaje. Sin embargo, hay modificaciones físicas o de comportamiento que no deben atribuirse automáticamente a la edad y que conviene revisar con el médico veterinario, sin importar en qué etapa de la vida aparezcan.

En México se estima que viven 41.2 millones de perros y 19.2 millones de gatos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 del INEGI. Para las familias que conviven con ellos, conocer qué es habitual en su comportamiento y condición física también puede ayudar a identificar alteraciones que requieren atención.

El Hospital Veterinario UNAM-Banfield señala que la aparición o el crecimiento de alguna masa, la pérdida de peso sin explicación, heridas que no cicatrizan, sangrado o secreciones anormales, así como dificultad persistente para comer, respirar, orinar o defecar son algunos signos que justifican una valoración médica. Algunos de ellos pueden estar relacionados con cáncer, aunque también pueden tener otras causas.

“Un cambio en la conducta, hábito de alimentación, actividad física o la aparición de una masa no significa necesariamente que un ejemplar tenga cáncer. Lo importante es no ignorarlo ni esperar a que esto desaparezca por sí solo. La revisión veterinaria permite determinar qué está ocurriendo y, cuando es necesario, realizar los estudios correspondientes”, señala el Dr. Fausto Reyes Delgado, Director Médico y de Desarrollo Institucional del Hospital Veterinario UNAM-Banfield.

La edad es uno de los factores que deben considerarse, aunque no es el único. La predisposición genética y determinados factores ambientales también pueden influir en el desarrollo de algunos tipos de cáncer. En perros, ciertas razas pueden presentar mayor predisposición a determinados tumores, pero esto no significa que necesariamente desarrollarán la enfermedad.  

La observación en casa juega un papel importante. Convivir diariamente con un perro o gato permite conocer cuánto come, su nivel habitual de actividad, cómo se desplaza y hasta qué tan frecuente busca jugar o interactuar. Un cambio persistente en alguno de estos hábitos puede aportar información útil durante una consulta veterinaria.

El peso merece especial atención. Una pérdida sin causa aparente no debe considerarse normal, particularmente cuando se acompaña de disminución del apetito o menor actividad que la habitual. La alimentación también puede modificarse durante una enfermedad, por lo que cualquier ajuste en la dieta debe responder a la condición y necesidades de cada paciente, y realizarse bajo orientación del médico veterinario.

“La nutrición forma parte del seguimiento de la salud durante todas las etapas de la vida y adquiere particular importancia cuando existe alguna enfermedad. Los cambios en el apetito, el peso o la condición corporal deben valorarse para conocer su causa y establecer las medidas adecuadas”, explica el Dr. Fausto Reyes Delgado.

Cuando existe sospecha de cáncer, el diagnóstico puede requerir diferentes estudios, entre ellos análisis de laboratorio y herramientas de imagen como radiografías, ultrasonido o tomografía. La información obtenida permite al médico veterinario establecer los siguientes pasos y las alternativas disponibles para el paciente.

La medicina veterinaria ha avanzado también en el diagnóstico y manejo de enfermedades oncológicas. Dependiendo del tipo de cáncer, su localización, etapa y condiciones generales del paciente, existen diferentes alternativas cuyo objetivo no solamente es atender la enfermedad, sino procurar el bienestar y calidad de vida de nuestras mascotas.

Por ello, las revisiones veterinarias periódicas cobran especial importancia conforme perros y gatos avanzan en edad. Más que vivir pendientes de cualquier cambio con preocupación, se trata de conocerlos, observarlos y consultar cuando algo deja de ser habitual.

Para el Hospital Veterinario UNAM-Banfield, la detección oportuna y el seguimiento de la salud forman parte de la medicina preventiva y del propósito de crear un mundo mejor para las mascotas. Ante cualquier cambio persistente, la valoración del médico veterinario será siempre el punto de partida para identificar su causa y brindar a cada paciente la atención que necesita.