De acuerdo a datos preliminares del Inegi, nuestro país, durante el segundo trimestre de este año, presentó un avance del Producto Interno Bruto de 1,5 por ciento, cifra que ha sido motivo de festejos desde Palacio Nacional.
Se habló que esto es resultado de la solidez estructural de la economía mexicana, pero no se destacó que esto puede ser solamente un avance temporal derivado del consumo interno que se reactivó, en muchas ocasiones con crédito, por el Mundial de fútbol. Ahora deberemos esperar los resultados de tercer y cuarto trimestre cuando muchos mexicanos deberán hacer frente al pago de estos créditos ocupados.
Se insistió en señalar que la confianza del sector privado se mantiene y esto ha provocado que nuestro país mantenga niveles altos de inversión, incluso mayores a los pronosticados.
Pero no se tocó que esa gran parte de esa inversión es solamente reinversión de las empresas. Esta para mantener activa la productividad mientras se decide si las empresas se quedan en nuestro país o buscan emigrar hacia otra nación, principalmente Estados Unidos. Motivos de ello son varios como el alto índice de inseguridad, la extorsión y principalmente la forma de tomar decisiones de parte del nuevo Poder Judicial mexicano, que son más políticas que jurídicas y esto podría impactar en desarrollo y en los bienes de las empresas.
No se señaló que dentro de la gente que toma decisiones en las empresas la incertidumbre es constante y por ello las inversiones que se realizan solo van en función de los necesario para producir lo suficiente y no más.
Festejemos que logramos salir, por un momento, de una situación difícil. Pero manifestar que nuestra economía empieza a crecer y que su reactivación es real dista mucho de la realidad que se vive día con día.
Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y responsabilidad absoluta de los autores