COMPARTIR

Por Redacción | 28 de octubre de 2026

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura histórica de la transición democrática en México y líder indiscutible de la izquierda contemporánea, falleció este miércoles a los 92 años de edad. Al momento de su partida, ostentaba el cargo de presidente honorario de la Comisión Consultiva del Petróleo de Pemex. Hasta el cierre de esta edición, no se han revelado las causas de su deceso.

La noticia generó reacciones inmediatas al más alto nivel político. La presidenta Claudia Sheinbaum lamentó profundamente su fallecimiento, definiéndolo como “un hombre de principios firmes, que transformó la vida política de nuestro país”. A través de sus redes sociales, Sheinbaum aseguró que su «dignidad y convicción republicana quedan como un referente imprescindible» para la nación, y evocó las controvertidas elecciones de 1988 al señalar que Cárdenas «debió haber sido reconocido como presidente».

Por su parte, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, compañero de luchas fundacionales en el PRD, interrumpió su retiro para emitir un mensaje de condolencias. López Obrador lo calificó como el precursor del movimiento democrático en la historia reciente y sentenció: «Sin él, otra sería la realidad política del país. Fue un transformador; nos deja sus enseñanzas y los ideales que nunca mueren».

El luto hizo eco en actores de diversas fuerzas políticas. El senador Gerardo Fernández Noroña se refirió a él como un “pilar en la transformación del país” al que calificó de «grande», mientras que figuras de oposición como el líder nacional del PRI, Alejandro ‘Alito’ Moreno, y el titular del SPR, Jenaro Villamil, también extendieron sus condolencias.

Trayectoria y legado democrático

Hijo del expresidente Lázaro Cárdenas, Cuauhtémoc Cárdenas se formó como ingeniero civil en la UNAM. Aunque sus inicios políticos se dieron dentro del PRI —partido por el cual fue senador y gobernador de Michoacán—, su impacto definitivo en el país se consolidó en 1986. Ese año encabezó la histórica Corriente Democrática al interior del tricolor, rompiendo con el partido para abanderar al Frente Democrático Nacional (FDN) en las elecciones presidenciales de 1988.

Aquellos comicios, marcados por la «caída del sistema» y las acusaciones de fraude que dieron el triunfo a Carlos Salinas de Gortari, se convirtieron en un parteaguas que lo llevó a fundar el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Como principal referente de la izquierda, compitió nuevamente por la presidencia de la República en 1994 frente a Ernesto Zedillo y en el año 2000 contra Vicente Fox.

Su partida significa el adiós a uno de los referentes éticos y políticos más determinantes del México moderno.