Hoy es día del abuelo en México y motivo por el cual debemos hacer una reflexión sobre el presente de estas personas en el país.
En México la mayoría de los abuelos se ubican entre los 50 años y más, por lo que ocupan una gran parte de la Población Económicamente Activa, dada a conocer recientemente por el Inegi.
De acuerdo a las estadísticas, estas personas ocupan la mayor parte de plazas laborales existentes en el país, y esto no es porque lo quieran hacer, si no por la necesidad de obtener ingresos para pagar los medicamentos necesarios para mantener una salud y su alimentación.
También de acuerdo a la encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del mismo Inegi, estos empleos son en su mayoría generados por la informalidad, lo que representa que muchos de los empleos en México carecen de los beneficios de la seguridad social y un salario digno.
Esto nos muestra que la realidad de nuestro país en cuanto a la fuerza laboral es que en los próximos años esta podría disminuir derivado a que las plazas que están destinadas a los jóvenes son mal pagadas y por ello muchas veces son despreciadas porque los jóvenes reciben transferencias gubernamentales que les permiten sobre llevar una vida.
Esto hace que los empleadores ofrezcan sus plazas a adultos y adultos mayores que en pocos años dejaran de ser la que sostiene la fuerza laboral.
Esto también representa un problema para el estado porque al ir disminuyendo la fuerza laboral, la recaudación se irá disminuyendo generando boquetes para la aplicación de recursos públicos para sostener lo poco que queda del sistema de salud y alimentario en México. Esto porque los datos publicados por el Inegi en cuanto a la fuerza laboral se basa en adultos y adultos mayores, que afortunadamente la gran parte se encuentran bajo el régimen de pensiones de la Ley de 1973 del IMSS que significa que pronto recibirán una pensión vitalicia que deberá ser soportada por los ingresos del estado.
La realidad que nos pone las estadísticas es la necesidad de generar mayores empleos para los jóvenes que permitan sostener las obligaciones del estado.
Pero también hace pensar en que los abuelos de hoy tendrán que seguir laborando si quieren complementar los gastos generados por la falta de medicamentos y atención en salud y completar una alimentación que les permita mantener una vejez digna.
Para los próximos 20 o 30 años, de no haber una creación importante de empleos para los jóvenes de hoy, serán la vejez del mañana que tendrán que sortear mayores dificultades. Derivado a que no contaran con una pensión garantizada y solo dependerá de la cantidad de recursos ahorrados en sus afores. Pero si nos basamos en el presente debemos recordar que el 55.1 por ciento de la población económicamente activa está laborando en las plazas generadas por la informalidad que carece de esta y otras prestaciones.
Estamos en la entrada de una crisis de sobrevivencia para los llamados abuelos. En el presente deben seguir trabajando para complementar sus ingresos y poder comprar los medicamentos que no ofrece el sector salud y los alimentos que cada vez son mas caros. En un futuro, sin una base de ahorro suficiente, será más difícil obtener los ingresos suficientes.
Es por ello que se hace necesario empezar a vislumbrar el futuro y se apliquen políticas públicas acompañadas de leyes que den certidumbre a los inversionistas para generar empleos formales que permita a la fuerza laboral contar con un sistema de salud eficiente y una política pública que en verdad cumpla con la autosuficiencia alimentaria para que los abuelos del futuro puedan gozar de una vejez digna.
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