En México las cosas siguen siendo contrarías a las que se necesitan para poder desarrollarnos con crecimientos económicos que ofrezcan un bienestar a las familias que habitan el país.
Se ha señalado que vamos bien, y la narrativa desde Palacio Nacional es que se consolida “el segundo piso de la transformación”, aunque no se defina con exactitud en que consiste ese segundo piso.
Uno piensa que esto se basa en un fortalecimiento del Estado de Derecho, sin embargo, este se observa cada vez más debilitado, porque no existen las bases para manifestar que se ha acabado con los problemas que inhiben la inversión en nuestro país.
Esto se refleja principalmente porque no entra mayor inversión. La falta de garantías y decisiones del Nuevo Poder Judicial que son más políticas que de justicia inhiben la inversión.
Tampoco se combate la corrupción, un factor que inhibe la inversión, y cuando hay indicios de esto en funcionarios públicos emanados del partido oficial se decide cobijarlos y no aplicar la ley.
Pero se crean otros casos, donde se inician investigaciones exhaustivas que al final llevan al mismo camino. No puede existir una red de corrupción sin la participación de actores dentro de la estructura gubernamental que permitan que esta se desarrolle. Esto es, la participación de funcionarios públicos siempre está presente. Esto hace que exista una opacidad enorme, factor que también inhibe la inversión y aumenta la incertidumbre.
Si a esto sumamos que la inseguridad, personal y de los bienes sigue en aumento, ya sea con actos de extorsión, el cobro de piso, el secuestro, la desaparición y trata de personas sumado a que no existe una protección de los derechos fundamentales, las condiciones para atraer inversiones son cada vez más difíciles
México requiere de un fortalecimiento del Estado de Derecho donde la impartición de la justicia sea sin sesgo político y que existe una autocrítica del gobierno para aceptar los errores y enmendarlos.
Es cierto que México tiene una posición geográfica privilegiada. No solo porque es vecino de la economía más importante del mundo, sino porque las condiciones geográficas permiten tener una producción y riquezas naturales que muchos países carecen.
Se sigue desperdiciando esta situación y el tan mencionado nearshoring, solo se ha convertido en un mito. Si no existen las condiciones para que los inversionistas apliquen sus capitales en nuestro país, todo lo demás no podrá ser realidad. Para crecer es necesario inversiones fuertes, un manejo adecuado y transparentes de esos recursos, la construcción de infraestructura que ofrezca en el corto plazo un beneficio y que no se tenga que cubrir los errores ocultos por varios años.
México requiere dejar de lado la opacidad y erradicar la corrupción persistente en la estructura del gobierno. De no hacerlo, por más que se intente señalar que vamos avanzando, la realidad siempre nos pondrá en el sitio que correspondemos.
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