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Todo salió como estaba calculado.

No me refiero a las cuentas de la votación contra la mal llamada reforma electoral -en realidad es política-, finalmente rechazada en la cámara de origen.

Sino al propósito de dar manga holgada al poder federal -Palacio Nacional, Cámara de Diputados, Senado y otras instituciones- en muchas vías.

El proyecto sirvió de distractor y hacer olvidar por algunos días a la sociedad los principales, crecientes y no resueltos problemas del país.

Adicionalmente, como lo dijo ayer la propia presidenta Claudia Sheinbaum, ella cumplió su promesa tal y como lo delineó Andrés López el 5 de febrero de 2024.

También le da la oportunidad de recurrir a las leyes secundarias o decretos presidenciales, según el caso, para asegurarse la mayoría calificada en 2027.

Y ahora da al gobierno en pleno, a su partido, a sus diputados y senadores para hacer una campaña contra la oposición para acabar de devastar a los adversarios.

La mandataria lo ha advertido muchas veces a lo largo del país, pero ayer lo repitió Ricardo Monreal y él se encargará de mandar a sus legisladores a reforzar esta cruzada “distrito por distrito”, según dijo.

Quizá no se llegue al extremo de declarar traidores a la patria a los 223 diputados opositores a la reforma eléctrica en 2022, por la cual fue sancionado el partido gubernamental entonces presidido por Mario Delgado.

AMENAZAS FALLIDAS

Esta derrota también exhibió otros hechos.

A pesar de las presiones sobre todos los diputados de Morena, Ricardo Monreal no pudo garantizar el voto corporativo como se pretendió.

Oficialmente tres morenistas se opusieron -Giselle Arellano, Alejandra Chedraui y Santy Montemayor- y Olga Sánchez Cordero se ausentó.

También fracasó el intento de asegurar, por las buenas y algunas malas, a las bancadas íntegras petista y verde, en especial la del tucán.

Se mantuvo el adelanto dado aquí el 7 de enero en la columna El Verde al gobierno: sin nosotros no ganan y podemos ir solos en SLP, reforzado con declaraciones de los senadores Manuel Velasco y Luis Armando Melgar.

Soportaron intimidaciones desde finales del 2025 y no en tiempo breve.

MALOS Y MUY MALOS

1.- Ahora viene una redefinición.

El régimen no quiere mezclar a sus aliados -el PT y el Verde- con quienes han sido sistemáticamente críticos de este gobierno y sus prácticas monopolizadoras.

Por lo tanto, debe diseñar un discurso de satanización contra PAN, PRI y MC, sin afectar a quienes en las elecciones de 2027 y 2030 deben aportarle casi 20 puntos de la votación.

El coordinador parlamentario Ricardo Monreal puede servir de modelo, porque ha pedido no descalificar a petistas y verdes por no caer en esta seducción.

Además, la campaña de desprestigio puede resultar fácil e inclusive con señalamientos a Alejandro Moreno y Marko Cortés por colocarse en el primer lugar de la lista senatorial en 2024.

Las acusaciones están a la vista: “Votaron contra la reforma porque quieren mantener sus privilegios”, “Se niegan a abaratar las elecciones”, “Pelean por las altas prerrogativas de siempre”, “Ellos son los que sangran al país” y blablablá…

De paso les servirá, como ya sucede con los operadores morenistas de los programas sociales, para adelantar las campañas e inducir desde ahora el voto para los candidatos del gobierno.

@urenajose1