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Se llama gabinete al grupo de personas en torno de un presidente. Son los responsables de las carteras, los ministerios o las secretarías. Le dicen “gabinete legal”.
Si a ellos se les suman los administradores de las empresas públicas o los órganos de importancia como el Seguro Social o la CFE, por ejemplo, se le conoce como “gabinete ampliado”.
Cuando se especializan en algo se extiende la gabinetología y hay un gabinete de Salud; otro de Agricultura y uno más –el más poderoso— de Seguridad al cual se le han atribuido capacidades inexistentes.
Pero, así como hay un gabinete de seguridad también existe uno de publicidad. O de propaganda. Muchos cerebros urdiendo estrategias para afirmar la postura presidencial y alcanzarle beneficios de aceptación. Eso explica en parte sus altos índices aprobatorios.
Por una extraña extensión de sus funciones, el gabinete de publicidad dicta o al menos ayuda a estructurar, el discurso presidencial de cada día.
Su mecanismo es sencillo: conformado por demóscopos (una forma pomposa de nombrar a los encuestadores) y activistas (una forma pomposa de llamar a los “grillos”), miden el impacto de la palabra presidencial de acuerdo con los temas seleccionados.
La semilla discursiva más germinada en estos días es la soberanía nacional. La independencia, la libertad absoluta del pueblo mexicano y en general todo aquello capaz de inflamar el pecho nacional. No importa si es con patriotismo o con patrioterismo.
No importa si es necesario o no lo es.
Por eso la señora presidenta (con A), no pierde ocasión para seguir el consejo de su gabinete publicitario. Estimular el nacionalismo y encontrar una idea universalmente aceptada: la defensa de la patria, especialmente en el tricolor mes de septiembre.
Este es un ejemplo a raíz del burdo mapa dibujado por Donald Trump con la bandera americana sobre toda Norteamérica:
“… Sheinbaum Pardo dijo que en épocas donde hay mayor injerencismo, “no queremos la injerencia extranjera en México de ningún tipo”, en la política, no estamos hablando de inversiones que son bienvenidas siempre que cumplan con las leyes y la Constitución
“México no es ni será colonia ni protectorado”, respondió Sheinbaum el lunes ante la publicación de Trump en su plataforma Truth Social.
“En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero.
“Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”, escribió la presidenta en su cuenta de X para responder a la imagen de Trump sobre el territorio nacional.
Pero no ha sido esta altiva declaración de patriotismo la única ocasión en el discurso presidencial. A cada humorada o amenaza o declaración majadera de Trump, la respuesta ha sido igual. Altamente rentable porue una receta infalible para exaltar los ánimos, es el envoltorio vexilológico; es decir, envolverse en la bandera.
Las invocaciones soberanas como invencible escudo patrio, se expresan lo mismo ante la publicidad foránea y su veto para repetirla en estaciones mexicanas de TV; las solicitudes de extradición de los políticos corruptos de Sinaloa o cualquier otra cosa relacionada con bandera extraña. Hasta la doble nacionalidad. En mayo de este año nos dijo:
“…Lo decimos claro: nada ni nadie va a detener la transformación. Ya no son los tiempos de privilegios, corrupción y saqueo, aquí ya no deciden unos cuantos, aquí no mandan intereses extranjeros ni grupos de poder económico. México es una nación libre, independiente y soberana…
“…México tiene una historia, de intervenciones extranjeras. La historia del siglo XIX en México, es la historia de las intervenciones, porque México tiene una posición geopolítica única, y es rico en recursos naturales, y tiene un pueblo trabajador, orgulloso; siempre ha sido vista por las potencias…
“…Recordó que España reconoció la independencia de México, hasta el 1836, “y es en ese año cuando viene el cambio en la Constitución, hacia el centralismo de los conservadores, que Texas decidió independizarse”.
“La presidenta señaló que después de ese periodo viene la guerra de los pasteles, la invasión francesa y diez años después la invasión norteamericana.
“Y nada más se van los norteamericanos, quitándonos más de la mitad del territorio, y viene la francesa, la española y la inglesa…“
En ese sentido, por el recelo nacionalista en cuanto a la doble nacionalidad se quiere modificar el texto para impedirles a los duales ejercer la presidencia de la República o algún cargo ejecutivo estatal, con la circunstancia de una doble bandera.
El nacionalismo ha sido una buena oportunidad para refrescar el discurso ya superado de los mexicanos buenos y los mexicanos malos tan soezmente instalado por Andrés López como eje de su polarización. El pueblo bueno contra la minoría rapaz.
Si bien no se ha abandonado del todo la línea central del credo pejista:por el Bien de todos, primero los pobres, ahora se le moderniza y se podría escribir así:
Por el bien de todos, primero la soberanía.
El problema, como en otras muchas cosas de la vida consiste en definir cuáles son las verdaderas lesiones a la soberanía.
Por ejemplo, cuando sin trámite jurídico admisible México envió un cargamento de criminales procesados y presos aquí (casi 100), lo hizo en abierto reconocimiento de su ineptitud y su incapacidad de controlarlos aún dentro de prisiones de (imaginaria) alta seguridad. Fue una auto burla.
No podemos con los cárteles operando afuera ni con los presos de adentro. Y esa no es de ninguna manera la exhibición de la utilidad soberana de goberarse con eficacia.
“Los traslados de operadores de grupos criminales a Estados Unidos—92 hasta el momento— tienen el objetivo de evitar que hagan alianzas y sigan delinquiendo dentro de las cárceles, destacó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch”.
Esta es posiblemente la más vergonzosa de las declaraciones de la 4.T-2.P. ¿Por qué en Estados Unidos sí pueden nulificar a los reos? ¿Por qué “El Chapo” no se fugará de ninguna prisión de allá?
“Esto es en beneficio de nuestro país, al sacar a más de 90 personas que cometen delitos, a veces, desde dentro de prisión, pues lo que estamos evitando es extorsiones a ciudadanos mexicanos, homicidios a ciudadanos mexicanos, y que continúen alianzas y fortaleciéndose grupos desde dentro de los penales. Eso es lo que estamos haciendo…
HERENCIA Y NEPOTISMO
Tal y como se observa en los gobiernos de San Luis Potosí y Nuevo León en Atizapán, México, se intenta una sucesión dinástica por la vía hereditaria.
Pedro Rodríguez Villegas se encuentra en su tercer periodo como presidente municipal de Atizapán de Zaragoza. Ha tenido tiempo, recursos y oportunidades suficientes para dejar su sello en el municipio entrre quienes le reconocen resultados yn quienes tienen críticas. Eso es parte del debate público.
El problema comienza cuando la continuidad de un proyecto parece confundirse con la continuidad de una familia. Desde hace meses, la presencia pública de Patricia Arévalo, esposa del alcalde y presidenta del DIF municipal, ha crecido considerablemente. Su imagen aparece cada vez con mayor frecuencia en la comunicación municipal fuera de los temas vinculados con la asistencia social. Y ya no estamos únicamente ante especulaciones políticas. La propia Patricia Arévalo ha reconocido públicamente su interés en buscar la Presidencia Municipal de Atizapán en 2027.
¿Atizapán requiere ¿ continuidad o necesita sucesión familiar? Pedro Rodríguez ya gobernó Atizapán tres veces. Ahora se debe decidir si el poder público es para construir instituciones o para fabricar herecias políticas. mientras tanto, el Tribunal Electoral del Estado de México ordenó una investigación relacionada con posibles actos anticipados de campaña, promoción personalizada y presunto uso indebido de recursos públicos. En el expediente figuran el presidente municipal y Patricia Arévalo. Habrá que esperar responsabilidades. Una denuncia o una investigación no equivalen a una sentencia. Políticamente el cuestionamiento ya está sobre la mesa. La enorme exposición de la imagen de la presidenta del DIF, la utilización de programas, eventos y acciones públicas como escaparate personal y el posicionamiento de su nombre rumbo a 2027 sonsuficientes para preguntar públicamente dónde termina la comunicación institucional y dónde comienza una campaña y d dínde vienen los recursos para ese posicionamiento?
Resulta oportuno recordar la opinión de la presidenta Claudia Sheinbaum y Morena en torno del nepotismo.
Después de tres administraciones encabezadas por la misma persona, Atizapán merece nuevas ideas, nuevos liderazgos y una visión distinta sobre los retos que vienen. Continuidad no significa perpetuidad. En 2027, los habitantes de Atizapán tendrán la oportunidad de decidir qué proyecto quieren para los siguientes años. Pero para que esa decisión sea verdaderamente libre, la competencia debe comenzar en condiciones equitativas.
Pedro Rodríguez ha tenido tres oportunidades para gobernar Atizapán. La cuarta no tendría por qué llevar otro nombre y el mismo apellido político. Gobernar no es heredar.
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