COMPARTIR

Loading

Claudia Sheinbaum tiene tres negociaciones difíciles.

La primera es cómo será su entrevista con el presidente estadounidense Donald Trump mañana en su visita a Washington.

Representantes de ambas administraciones negocian con la intención de reponer el diálogo pospuesto desde junio pasado en Canadá, en el Grupo de los 7.

El magnate debió regresar de urgencia por el conflicto en el Medio Oriente, aunque luego ofreció a la mandataria recibirla en la Casa Blanca.

Sheinbaum lo consideró una desatención -o grosería, si habla uno sin eufemismos- y prefirió solicitar la reprogramación en mejores condiciones.

No será el sorteo de la Copa del Mundo 2026, pero al menos se ha corrido la cortesía de invitarla junto con el primer ministro de Canadá, Mark Carney.

Estarán juntos en la ceremonia con Trump de estrella y Gianni Infantino, dirigente de la FIFA, de acólito para el lucimiento del magnate.

Cabe una posibilidad: prolongar la estancia de Claudia Sheinbaum para una entrevista más profunda y de mayor tiempo para viernes o sábado.

¿Cómo se sentiría ella en el Air Force One?

No lo descarte.

UNA LUCHA PÍRRICA

Otra negociación difícil fue el alza salarial.

Claudia Sheinbaum prometió hacer el anuncio el lunes por la mañana, pero no hubo acuerdo y fue necesaria una orden presidencial a obreros y patrones.

Los sindicatos representados en las negociaciones lucharon por un incremento justo y salieron gananciosos, pues se ofrecía entre once y doce por ciento, como señalamos aquí el lunes.

Un punto es significativo para millones.

En compensación, se redujo el ajuste para la frontera norte porque en años anteriores había sido beneficiada con porcentajes mayores y la distanciaba del resto del país.

El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, llevó la decisión del Gobierno ayer de madrugada a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos y fue aceptada como adelantamos ayer en este espacio.

Inclusive brindaron la oportunidad a Claudia Sheinbaum, como es costumbre desde el sexenio pasado, de lucirse con el anuncio por la mañana en Palacio Nacional.

EL T-MEC EN RIESGO

1.- El tercer reto es el tratado comercial trilateral.

Firmado por el propio Donald Trump, Justin Trudeau y Enrique Peña, el T-MEC está vigente desde 2020 pero ya no le gusta al estadounidense.

Ayer amagó con dejar expirar el tratado, nada nuevo para quien haya leído Teléfono Rojo el 22 de noviembre de 2024, cuando adelantamos:

“La gran duda la conforman Donald Trump, su gabinete de duros y un Robert Lighthizer cuyo proteccionismo está dibujado en el título de su libro No trade is free”.

Justificó Trump:

“México y Canadá se han aprovechado de la situación. No los culpo, sino a todos los países porque teníamos gente estúpida al mando” (Joe Biden).

Claudia Sheinbaum, Mark Carney y por México también Marcelo Ebrard deberán consagrarse para salvarlo, porque es instrumento probado y a la mano para la prosperidad económica regional.

Y 2.- Quedan pendientes para la reconstrucción, quién lo duda, pero Acapulco da signos de vitalidad turística.

En los recientes fines de semana, según reportes del gobierno de Evelyn Salgado, la ocupación hotelera en el puerto, Ixtapa Zihuatanejo, Taxco y La Unión oscila entre 80 y 90 por ciento.

Noviembre fue buen presagio para las vacaciones de fin de año y desde ahora se refleja en la ocupación y la movilidad laboral.

La tasa de empleo ha subido 23 por ciento respecto al año anterior y, dicen los pronósticos oficiales, mejorará en el período de Navidad y año nuevo.