La izquierda en México tiene condiciones inmejorables para conquistar el poder de la Presidencia de la República en las elecciones del 2018, ante el bajo nivel de aceptación del Presidente Enrique Peña Nieto, el fracaso de la aplicación de las reformas estructurales y el crecimiento de la deuda pública, entre otros factores, aseguró el dirigente del Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE), René Juvenal Bejarano Martínez.
Durante los trabajos del 2do. Consejo Nacional del MNE en el que participaron candidatos y dirigentes de la organización de todo el país, el líder perredista señaló que México enfrenta una difícil situación económica derivada de modelo neoliberal y el aumento de la deuda pública que llegó a 8.2 billones de pesos más que los 12 años de los ex presidentes Ernesto Zedillo y Vicente Fox.
“En proporción a los ingresos, la deuda alcanzó ya el 193.3 por ciento con Enrique Peña Nieto. Hay una economía deficitaria y no hay condiciones para que la situación del país cambie”, enfatizó.
En su mensaje, Bejarano Martínez consideró que las elecciones que se llevarán a cabo en el mes próximo mes de junio en 14 estados del país, serán un “ensayo” de lo que ocurrirá en el 2018 con el relevo presidencial, razón la cual llamó a las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda del país a superar sus diferencias para enfrentar en unidad el proceso electoral.
“Lo que hasta ahora hemos visto alrededor de los comicios es la profundización de las divisiones en la izquierda y la intervención abierta de la élite en el poder en la vida de los partidos y la definición de candidatos, incluyendo a algunos independientes, una figura de reciente aparición en el escenario electoral mexicano”, aseveró.
En este contexto, resaltó que la elección de la Asamblea Constituyente en la Ciudad de México se está volviendo un escenario de confrontación entre la dos principales fuerzas políticas de la izquierda, que se disputan el 60 por ciento de los cargos que serán electos el 5 de junio: el PRD y Morena.
“Nosotros no nos confundimos, nosotros nos empeñaremos en la difícil ruta de la reconstrucción de la unidad de las izquierdas, porque estamos seguros de que es la única garantía de que un día podamos seguir los pasos que muchos países de América Latina ya han dado para tener justicia, libertad y democracia para todos”, subrayó.
Bejarano Martínez estableció que “vienen tiempos difíciles, pero estamos acostumbrados a ellos” y las fuerzas de izquierda y progresistas debemos demostrar capacidad para superar los problemas, sobre todo ahora que existe una estrategia del gobierno federal y del PRI para dividir y pulverizar a la izquierda.
Por lo que, convocó a los militantes y simpatizantes del MNE a participar en la Revolución Democrática del Cambio Verdadero para buscar estrategia que permitan cambiar la situación económica, política y social del país. “Se requiere una solución de fondo: el cambio de la política económica neoliberal que es fuente de la injusticia y propiciadora de la putrefacción del tejido social”, anotó.
“Tenemos que buscar la consolidación de un nuevo acuerdo social a través de la convocatoria y celebración de un nuevo Congreso Constituyente. La nueva política económica debe tener como eje rector la filosofía del buen vivir, que detenga la descomposición ética y propicie la restauración de los valores anclados en la felicidad, la justicia, la equidad y la convivencia democrática”.
El dirigente del sol azteca habló sobre la crisis que enfrenta Pemex, la CFE, y la situación que enfrentan los gobiernos democráticos de América Latina, y se dio tiempo para invitar a los militantes de MNE a luego de las elecciones del 5 de junio a convertirse en mensajeros de la nueva esperanza. “Consigamos pintura blanca para pintar fachadas simbolizando los anhelos de paz y democracia, con el lema democracia ya, Casa Blanca para todos”, ironizó.
A su vez, la senadora del PRD, Dolores Padierna, coincidió en que la aprobación del Presidente Enrique Peña Nieto “está por los suelos” y se demuestra con el fracaso de la aplicación en la realidad de las reformas estructurales. “Su mayor éxito, se convirtió en su mayor fracaso”, Pemex tuvo pérdidas por 713 mil millones de pesos en 2015 y la CFE está en crisis con pérdidas en 2015 por 94 mil millones de pesos.