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El impacto en las finanzas públicas es quizás el más relevante para el país, ya que los ingresos petroleros son una fuente importante de recursos para el gasto público, a pesar de que su peso relativo ha disminuido en las últimas décadas.

Para entender el efecto, hay que considerar dos caras de la misma moneda:

• El efecto precio (El lado positivo): Un precio más alto del petróleo, como el que se espera en el corto plazo, incrementa los ingresos petroleros del gobierno federal y de Pemex en el momento de la venta. Esto puede mejorar la balanza comercial y proporcionar un respiro a las arcas públicas.

• El efecto volumen y tipo de cambio (Los Matices): Sin embargo, no todo es positivo.

  1. Producción y exportación: El beneficio real depende del volumen de exportación. Si la producción nacional no aumenta o incluso disminuye, el ingreso adicional por cada barril se ve limitado.
  2. Tipo de cambio: La volatilidad y la aversión al riesgo suelen presionar al alza el tipo de cambio (más pesos por dólar). Esto tiene un doble filo: por un lado, los ingresos petroleros en dólares se convierten en más pesos, lo que es positivo para las finanzas públicas. Por otro lado, encarece las importaciones y el servicio de la deuda externa denominada en dólares.
  3. Costo de la deuda: En un entorno de incertidumbre y altas tasas de interés globales, el costo financiero de la deuda pública puede aumentar, absorbiendo parte de los ingresos extraordinarios.