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Empieza a dar color rojo la realidad respecto a la idea de López Obrador de mantener al petróleo como piedra angular para el desarrollo de la economía mexicana y de la economía del Estado principalmente.

El mismo López Obrador sigue insistiendo que el “petróleo es el mejor negocio del mundo” y posiblemente lo fue durante la época de los años 70 de siglo pasado, pero en este tiempo donde el mundo empieza a dar un giro en la utilización de energías renovables y que no afecten demasiado al medio ambiente, la idea de que el petróleo sea un gran negocio se desmorona.

Comprar el porcentaje de acciones que Shell mantenía de la refinería Deer Park en Texas realmente no está resultando un buen negocio.

Se hablo del pago de 596 millones de dólares (mdd), por esta compra, pero no se precisó que aún se tenía que hacer otro pago por mil 192 mdd, además de sumar 106 mdd, en inventarios y 490 mdd del 50 por ciento de deuda de la refinería, el otro 50 por ciento es la deuda de la parte mexicana.

Esto si es que las autoridades de Estados Unidos aprueban esta operación, de lo contrario los sueños de tener otra refinería a las ya existentes por parte de México se irá por el viento, como las palabras que cada día profiere López Obrador.

Mientras tanto López Obrador ya realiza cuentas alegres y asegura que con ello se logrará la autosuficiencia en la producción de gasolinas y diésel que requiere el país, estimado en 760 mil barriles diarios.

340 mil barriles, que son la capacidad de producción de Deer Park, mientras que el resto saldrá de Dos Bocas con 340 mil barriles diarios, cuando esta refinería esté terminada y puesta en operación, el resto de las otras refinerías mexicanas.

Lo que no ha tomado en cuenta es que la refinería Dos Bocas todavía le faltan por lo menos dos años para su apertura, y que, si las autoridades norteamericanas aprueban la compra del 50 por ciento de la refinería, podría existir algún tipo de impuesto por la producción de los energéticos en Estados Unidos y trasladarlos a nuestro país.

Y la posibilidad de que para ese tiempo exista una mayor cantidad en la producción de vehículos eléctricos, que no utilizaran combustible derivados del petróleo, por lo que el único consumo que tendrá México es el propio.

Respecto al Industria del petróleo que quiere fortalecer López Obrador, hasta ahora solo ha demostrado que es muy cara, desde el costo laboral, sosteniendo pensiones sumamente elevadas de ex trabajadores y una operación administrativa que no ha encontrado el hilo de la madeja para salir de los problemas que se presentan. Así lo reflejan los números rojos que mantiene Pemex en sus finanzas que la colocan en la empresa petrolera más endeuda del mundo.

Además, la compra de Deer Park muestra que la construcción de la refinería de Dos Bocas, resulta un absurdo porque el costo entre ambas refinerías, por la compra y construcción, tiene una diferencia de 10 mil millones de dólares.

Pero lo más preocupante es que López Obrador ha señalado que para hacer frente al pago de Deer Park se echara mano de 45 mil millones de pesos (mdp) que mantiene Banobras para el desarrollo de las empresas mexicanas en cuanto a su crecimiento y apoyo para exportar sus productos y 17 mil mdp que existen del Fondo Nacional de Desastres Naturales, dejando desprotegidos al sector empresarial en cuanto apoyos económicos y a la población en general de ocurrir un fenómeno natural en nuestro país.

El otro punto es que México está comprando un cascaron que en el corto plazo será obsoleto y toda esa inversión se convertirá en deuda.

Por último, otro problema a enfrentar se refiere a los compromisos del cuidado del medio ambiente que ha firmado México y que corresponden a realizar una disminución importante en la emisión de contaminantes, que se traduce en una menor operación de las refinerías que queman petróleo y emiten dióxido de carbono, altamente contaminante

Entonces repito, la compra de Deer Park, no ha sido la mejor solución para México