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México sigue hundido en la inseguridad y esto va en contra de los derechos fundamentales de su población y de la obligación que, constitucionalmente, está obligado otorgar el Estado a los mexicanos y quienes habitan este país.

Esto sin duda representa un Estado Fallido, algo que aún sigue sin reconocer las autoridades para, por lo menos, establecer estrategias que en el corto plazo regresen la paz social.

Pero para llegar a esta situación hubo de existir varias condiciones y lamentablemente estas se fueron dando una a una en el país. Se prometió un cambio y lo estamos viendo, lamentablemente con resultados negativos. El afán de tener todo el poder ha llevado a Morena a permitir que el deterioro institucional siga avanzando.

En el sexenio de López Obrador se eliminaron los organismos que varios años se convirtieron en verdaderos contrapesos que permitieron de alguna manera evitar que un solo poder centralizara todo.

Ahora, Morena tienen todo, el poder Judicial y el Legislativo solo sirven para aprobar, sin cambios significativos las reformas constitucionales que han ido cambiando la estructura del país para convertir a México en un país de un solo poder.

Alguien dirá que hubo algunas reformas que no pasaron, pero no fue porque nuestros legisladores pensaran en el beneficio común, sino porque esas modificaciones trastocaban sus intereses. Así lo podemos observar en la lucha interna de la alianza conformada por Morena, PVEM y PT, donde los últimos dos partidos vieron con preocupación que, con la propuesta de la reforma electoral, la posibilidad de sucumbir como negocio o como institución política estaba próxima y lograron evitar que esas propuestas fueran aprobadas y las enviaron hasta el 2030. Ganando con ello tiempo y posibilidades de mayor negociación.
Esto ha abierto, aún más, la entrada para que el dinero ilícito entre en la política nacional, y por supuesto que este dinero proponga y ponga a quienes les sirven para seguir creciendo. En México existen muchos ejemplos claros de esto, donde un alcalde o gobernador se ven no solo sometidos, sino que lamentablemente se vuelve cómplices de estos grupos criminales.

Esto hace un cambio en la repartición de las riquezas y presenta un panorama donde muy pocos tienen mucho y muchos carecen de todo. Este empobrecimiento genera inseguridad y por supuesto salida de capitales e inhibe la entrada de otros capitales.

Pero las autoridades, en su narrativa intentan seguir afirmando que México aún está lejos de esta situación, porque los programas sociales han servido para sacar a millones de personas de la pobreza, que existen los capitales suficientes para reactivar la economía y la inseguridad se sigue combatiendo.

Esta situación ha sido capitalizada por el país vecino, donde su gobierno a través de presiones comerciales y políticas ha logrado someter al gobierno mexicano. Porque lamentablemente las autoridades del país no han logrado dar con la estrategia económica y social que permita el mejoramiento de la calidad de vida de los mexicanos, pese a que México tiene mucha riqueza, la cual es dilapidada como si esta nunca llegara a terminarse.

Mientras millones de mexicanos están sumidos en la pobreza una importante parte en la extrema pobreza, el gobierno mexicano manda ayuda “humanitaria” a otras naciones y por ello se califican como un gobierno humanista.

Se critica a las naciones donde sus pobladores quieren deshacerse de sus gobiernos que se han inclinado al autoritarismo, pero en México se hace todo lo posible para que una sola persona concentre todo el poder.

Se habal de la soberanía de los mexicanos, cuando una gran proporción del territorio nacional es sometido por los grupos crimínales y ellos deciden el presente y futuro de la gente de esos territorios, desde lo pequeños comercios hasta los puestos de autoridad y gobierno.
Se propuso modificar al Poder Judicial, pero ante su falta de autonomía y profesionalismo este poder se ha subyugado al poder Ejecutivo, lo que ha encaminado aún más rápido a México hacia el Estado Fallido.

Todo esto también ha provocado un estancamiento del crecimiento económico lo que aporta a la inseguridad y corrupción y por supuesto una degradación en la calidad de vida de quienes habitamos México.

Para revertir todo se requiere de voluntad política para romper con una estrategia que ya demostró su ineficacia y construir lo antes posible otra que nos devuelva la seguridad y paz social. Lamentablemente no existe un indicio de esto sino todo lo contrario cada día se subraya que se mantiene el camino trazado desde hace seis años, donde el objetivo es tener todo el poder.