<< Señaló que el movimiento estudiantil dejó una huella profunda en las luchas democráticas, sociales y por los derechos humanos
<< Llamó a las nuevas generaciones a preservar la memoria de lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas y defender las libertades frente al autoritarismo
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, afirmó que a 58 años de la matanza del 2 de octubre de 1968 la memoria de las víctimas y sobrevivientes permanece vigente y constituye una defensa de las libertades, los derechos humanos y la democracia.
Desde la Plaza de las Tres Culturas, la mandataria capitalina destacó la lucha del Comité del 68 y señaló que el Gobierno de la Ciudad acompaña su demanda de verdad, justicia, reparación y fin de la impunidad. “Recordamos con dolor y rabia, pero necesitamos que se haga justicia”, expresó.
Recordó que el 2 de octubre de 1968 el régimen autoritario cometió una de las mayores atrocidades de la historia moderna de México y destacó que, en 2024 la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció estos hechos como un crimen de lesa humanidad.
Brugada Molina señaló que la Ciudad de México respalda las acciones necesarias para que la nueva Fiscalía Especializada contribuya al esclarecimiento de los hechos y al acceso a la justicia. Retomó las palabras de Rosario Castellanos sobre el silencio que siguió a la matanza y afirmó que recordar el 2 de octubre constituye un acto político transformador, porque permite recuperar las voces que el autoritarismo intentó silenciar.
Sostuvo que la memoria del 68 es también una memoria de lucha, organización y esperanza. Destacó las brigadas estudiantiles que recorrieron mercados, fábricas, escuelas y barrios, así como la participación de una generación que desafió al autoritarismo y abrió paso a nuevas luchas por las libertades públicas y los derechos humanos.
El movimiento estudiantil de 1968 —dijo— nos dejó una huella profunda en las luchas democráticas posteriores y señaló entre sus herencias al movimiento estudiantil de 1986, la irrupción cardenista de 1988, las luchas por la paz con dignidad de 1994, la democratización de la Ciudad de México, el movimiento contra la impunidad en Ayotzinapa y las luchas feministas y ecologistas.
“Quienes hoy gobernamos la ciudad y el país somos orgullosos herederos del 68”, afirmó Brugada Molina, al señalar que esta condición implica una obligación moral de honrar y acompañar a las víctimas y sobrevivientes. En ese sentido, reiteró el respaldo del Gobierno capitalino a las demandas del Comité del 68.
Al dirigirse a las nuevas generaciones, destacó que el 2 de octubre también les pertenece, porque muchos de los derechos que hoy parecen naturales fueron conquistados mediante la organización y la lucha. Señaló que la memoria del 68 representa una trinchera democrática para defender las libertades frente a los riesgos del autoritarismo, la violencia y las violaciones a los derechos humanos.
Afirmó que Tlatelolco no es solamente un lugar en la geografía de la Ciudad de México, sino un territorio de conciencia y memoria. “Nunca más un Estado contra los estudiantes, nunca más el miedo como forma de gobierno, nunca más el silencio. 2 de octubre no se olvida”, expresó.
Brugada Molina llamó a construir alianzas con las juventudes, las y los trabajadores, las mujeres, las comunidades y quienes defienden la justicia, con el propósito de fortalecer la democracia y enfrentar el odio, el racismo, la misoginia y la persecución por motivos políticos o ideológicos.
El historiador Felipe Ávila Espinosa, director general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, señaló que en esta plaza se recuerda una fecha en la que estudiantes fueron víctimas de una brutal represión, acontecimiento que aceleró el proceso de transformación democrática del país, así como el avance de las libertades y el reconocimiento de los derechos de la sociedad mexicana.
Afirmó que a partir de entonces se fortaleció un movimiento encaminado a construir una sociedad más justa, equitativa, libre y democrática. En ese sentido, destacó que el movimiento estudiantil de 1968 dio continuidad a las luchas sociales que se desarrollaban desde la década de 1950 y que muchas de las aspiraciones que entonces parecían inalcanzables hoy forman parte de la realidad del país.
Por su parte, Marisol Vázquez, integrante del Comité del 68, afirmó que la lucha por la justicia, la verdad y la memoria permanece vigente y llamó a construir una narrativa íntegra que dignifique al movimiento estudiantil y popular de 1968 como legado para las generaciones presentes y futuras. A 58 años de los acontecimientos, señaló, “la memoria florece” y reiteró: “el 2 de octubre no se olvida”.
Al tomar la palabra, Félix Lucio Hernández Gamundi, coordinador del Comité del 68 Pro Libertades Democráticas, destacó la importancia del movimiento estudiantil de 1968 en la transformación democrática del país y recordó la represión y el autoritarismo del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.
Asimismo, reconoció como “una noticia esperanzadora” el decreto impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para la creación de una Fiscalía encargada de investigar crímenes políticos del pasado, aunque advirtió que el Comité se mantendrá vigilante, pues “la justicia no avanza si no es con la presión popular”.
El también exlíder del movimiento estudiantil de 1968 sostuvo que debe insistirse en el esclarecimiento de los casos relacionados con Luis Echeverría y otros responsables de crímenes políticos, al señalar que, aun cuando hayan fallecido, deben ser procesados porque “la memoria histórica debe coincidir con la verdad jurídica”. Llamó a fortalecer la participación organizada del pueblo en la defensa de la soberanía, la libertad y la democracia: “No hay soberanía ni libertad ni democracia si no hay justicia. 2 de octubre no se olvida”.
