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Dar soluciones sin un sustento económico, parece ser una de las directrices que ha tomado la presente administración, que solo concluyen mayor deuda sin resolver los problemas principales, sino al contrario creando otros a corto, mediano y largo plazo.

Durante meses, el Gas LP se ha convertido en un insumo que ha incrementado sus precios, a nivel internacional y por consecuencia se refleja en el precio al interior de México, ocasionando una presión inflacionaria que hasta el momento mantiene por encima del nivel del 5.8 por ciento la inflación anual en México.

Además, afecta de manera directa a la economía familiar porque es un insumo indispensable para la preparación de los alimentos y el uso de higiene personal.

Y ante el incremento del precio, este insumo presiona de manera importante el destino de los recursos económicos al interior de las familias mexicanas.

La solución que ofrece el gobierno federal es la creación de una empresa del estado para distribuir este energético a precios más bajos de lo que se vende en el mercado, lo cual resulta solamente una decisión populista y con poco sustento económico.

Explico lo anterior, para que el gobierno pueda sostener esta empresa, que ya empezó a funcionar desde hace unos días, será necesario destinar recursos, primero para la compra del energético, debemos recordar que México no es autosuficiente en la producción del mismo y una buena cantidad de este se importa, por lo que el gobierno deberá asumir los costos.

Para hacerlo el gobierno federal deberá buscar remanentes o recursos adicionales del presupuesto federal que se está ejerciendo hasta el momento, lo que significa recortes a los presupuestos de las secretarias de estado y sus dependencias, y por consecuencia y recortar la capacidad de trabajo de las mismas.
Estos recortes pueden ser de dos formas, como ya lo dijimos recortar los recursos económicos que llegan a las secretarias y dependencias y otro reducir la nómina que se paga, es decir despedir a trabajadores del gobierno para obtener estos recursos.

Existen otras vías para captar recursos, que son incrementar los niveles de las tasas que se pagan en impuestos, algo que no podría ocurrir porque el gobierno ha prometido no incrementar o crear nuevos impuestos, la otra también es por el lado fiscal y esto es aumentar el número de contribuyentes y presionar a las empresas y realizar un verdadero trabajo fiscal que evite la evasión y elusión de impuestos.

Estas dos últimas soluciones significan presionar a los sectores productivos a cumplir con el pago de impuestos y regular el comercio informal de tal manera que se obtenga recursos para el sostenimiento de la empresa Gas Bienestar.

De acuerdo a una estimación, conservadora, para el buen funcionamiento de la empresa Gas bienestar, se hace necesario invertir por lo menos 11 mil millones de pesos, para la compra de terrenos, construcción y creación de las instalaciones, cilindros, vehículos de transporte de los tanques, personal y gastos administrativos.

Además de establecer una estrategia adecuada para suministrar y abastecer en todo el territorio del país este energético todos los días, lo que significa contar no solo con una flotilla de camiones repartidores, sino de estructura para transmitir este gas y llegue a las estaciones desde donde se distribuirá el gas a todas la ciudades, comunidades y pueblos del país. Y por supuesto establecer una red de vigilancia para evitar que esta empresa sea presa de la corrupción.

Todo esto requiere recursos importantes que tendrán que salir de alguna parte y esto en el largo plazo se convertirá en un problema, porque se recortaran presupuestos a sectores productivos y por consecuencia la productividad caerá, lo que en el corto plazo se convertirá en falta de competitividad de nuestros productos en mercados internacionales. Es decir, no habrá captación de recursos importantes por la venta de productos nacionales.

La otra solución es acudir a mercados financieros internacionales para adquirir deuda la cual se sumará a la existente y ampliara el periodo para poder pagarla.

Entonces ocupar recursos para evitar un problema que se resuelve regulando el mercado con leyes y normas bien limitadas no se puede resolver con ocurrencias.

Ganar el aplauso con medidas populistas es fácil, pero hacerlo bajo estrategias planeadas legal y económicamente para evitar más daños, es en realidad el trabajo del gobierno federal.

Si no se hace lo anterior, el resultado en el corto y mediano plazo será un costo de miles de millones de pesos al Estado mexicano, que será pagado a través de nuestros impuestos, entonces, el cambio prometido no ha llegado.