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El dato sobre el nivel de inflación que diera a conocer el Intitulo Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), debe ser motivo para que el gobierno federal y las autoridades monetarias mantengan los focos amarillos encendidos y actúen para evitar que estos altos índices sigan presentándose, lo que causa un deterioro en la economía familiar de muchos mexicanos.
Es cierto que un índice de 6.2 por ciento no es muy elevado, si lo comparamos a los índices de las décadas de los 80 y 90 donde llegamos a obtener por arriba de los tres dígitos. Sin embargo, ante una promesa de “primeros los pobres”, debe ser un número que si debe preocupar al gobierno federal.
Si tomamos en cuenta que los escenarios, establecidos por analistas y especialistas, sugieren que la inflación no solo se mantendrá en estos niveles, sino seguirá al alza por lo menos en lo que resta del año y los dos primeros trimestres del próximo, entonces si deben actuar las autoridades federales y monetarias en el país.
Explicare con más detalle lo que puede suceder con estos índices altos, la llamada inflación subyacente, que incluye los precios menos volátiles, como son productos o mercancías y los servicios, ha registrado un incremento al pasar e 4.9 por ciento al 5.2, colocándose como la más alta desde el 2009, por lo tanto, el precio del os productos finales tiene ese rango de incremento en sus precios.
En lo referente a la no subyacente, que es la que determina principalmente la tendencia de la inflación, mostró once meses al alza y ocho de ellos por encima del 4 por ciento anual.
Esto explica que los precios de las mercancías se incrementaron de 6.3 a 6.6 por ciento anual entre un mes y otro. En particular, la inflación anual de las mercancías alimenticias pasó de 6.9 a 7.2 por ciento en igual lapso.
La inflación no subyacente, que incluye los precios más volátiles, como los agropecuarios y energéticos, se elevó de 9.4 por ciento anual en septiembre a 9.5 por ciento en octubre.
Esto último derivado del incremento de los energéticos, pues sólo en octubre el precio de la electricidad repuntó 18.8 por ciento, al terminar la tarifa eléctrica de temporada cálida, y el del gas doméstico LP subió 8.2 por ciento, pese a la política de precios máximos.
En este sentido se espera que la Junta de Gobierno del Banco de México decida mañana su ruta a seguir para contrarrestar esta presión inflacionaria y decida elevar la tasa de referencia.
Pero también deberemos esperar que, en los próximos días, cuando se apruebe el Presupuesto de Egresos para el 2022, los diputados federales, haya decidido aplicar una mayor parte de estos recursos a fortalecer los sectores productivos, que generen alimentos, más empleos y mejores salarios que implicaría generar riqueza a favor de los que menos tienen.
Así de esta manera se podrá aliviar poco a poco la capacidad de compra, lo que significa mayor consumo y la reactivación del círculo virtuoso de la economía.
