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Ya lo habíamos señalado hace algunas semanas atrás, que existía un problema que tarde o temprano tendría que enfrentar este gobierno federal y es un índice alto de inflación, que se estima cerrara este año por arriba del 6 por ciento, lo que equivale a casi el doble de lo estimado para este año que fue de 3.17 por ciento.
Es cierto que la mayor parte de esta inflación proviene del mercado exterior, principalmente ante la falta de oferta de insumos, que ocasiono el cierre de sectores productivos a nivel mundial por causa de la pandemia del Covid-19 y que persiste hasta estos días.
Así los incrementos de insumos para producir elevan el costo de los productos finales, lo que golpea de manera más importante a las economías que no cuentan con sectores productivos fortalecidos y con políticas públicas que puedan de algún modo blindarlos para evitar el cierre de sus empresas productivas.
México está en este grupo, porque el gobierno federal no aplico una política pública que permitiera a las empresas mantener sus puertas abiertas por lo que el resultado fue que muchas personas perdieran su empleo y algunas otras recibieran, a cambio de mantener un empleo un salario bajo, lo que elevo el número de gente que se ubicó en un nivel de pobreza.
Si a esto le sumamos que el incremento de precios de los insumos se elevó, el costo final de los productos resintió este incremento y para evitar una perdida, los productores elevaron su precio, por lo que algunos productos, lo que golpea directamente a la economía familiar.
Las amas de casa, y quienes estén a cargo de llevar el gasto familiar se encuentran en el dilema de comprar uno o dos productos y dejar de comprar otros por que coexisten los ingresos suficientes para comprar todos, lo que provoca que el mercado interno se vaya deteriorando y aun cuando se espera que programas como el Buen fin, reactiven la economía local, esto podría convertirse en un problema mayor.
Entonces, si la expectativa de algunos analistas ubica al índice de inflación en el país por encima del 6 por ciento, como lo diera a conocer ayer el Banco de México, muchas familias no podrán tener un cierre de año feliz.
El problema es que, de acuerdo a la encuesta del Banco de México, se estima que por lo menos la primera mitad del año siguiente la presión inflacionaria seguirá siendo alta, lo que podría convertirse en el corto plazo en un cierre masivo de empresas, medianas y pequeñas que no podrán solventar su nómina.
Por lo tanto, será necesario que el gobierno federal implemente una política fiscal que permita a estas empresas mantenerse puertas abiertas o de lo contrario el círculo virtuoso de la economía seguirá roto, lo que en el corto plazo se convierte en un incremento de pobreza en el país.
En este sentido el poder legislativo jugara un papel importante en cuanto a cómo se establecerá el Programa de Presupuesto Federal, es decir en que sectores se deberá aplicar mayores recursos para fortalecerlos con miras a mediano y largo plazo y no solo como paliativos para salir de momento del problema que se presente.
Los legisladores, diputados federales, han iniciado al interior de sus comisiones el análisis del paquete de egresos. Sin embargo, no se espera que haya grandes modificaciones, porque hasta donde se sabe, le proyecto elaborado por el gobierno federal está en caminado principalmente a concluir sus principales obras, el Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el aeropuerto Felipe Ángeles y concretar la compra de la refinería Deer Park que se ubica en estados Unidos.
Además, se espera que también se apoye de manera financiera a las empresas productivas del estado, PEMEX y CFE, para que cambien sus cuentas de números rojos a negros y permitan recuperar la fortaleza que hace algunos años tenían.
Pero si también tomamos en cuenta que se mantendrá la política de austeridad y ahorro, para evitar incrementar el nivel de la deuda pública del país, entonces los recursos que se tengan para crear riqueza se verán aún más recortados.
Es por ello que los legisladores federales, deberán analizar de manera importante si es mejor seguir invirtiendo en PEMEX, que lleva tres años de pérdidas. o establecer programas agropecuarios para encarnarnos en un corto plazo en la autosuficiencia alimentaría, o si se invertirá en la contracción de plantas productoras de energía eléctrica con dinero público o se permitirá que la inversión privada sea quien invierta de manera más activa.
Los diputados federales deberán hacerlo sin fundamentos ideológicos, políticos o fobias, y pensar que si se aprueba un presupuesto que no provoque el crecimiento económico necesario, seguiremos teniendo resultados negativos que poco aportan para disminuir los niveles altos de pobreza existentes en el país.
