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El “crecimiento económico”, así entre comillas porque en realidad no lo es, que se ha registrado recientemente en el país, está basado en el sector informal, derivado de la crisis sanitaria y económica que aún vive México.

En los recientes resultados presentados por el INEGI, a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), muestra que la mayoría de las personas empleadas están en el sector informal, sea porque ha colocado un puesto al abrir las puertas de su casa o a acudido a los tianguis y mercados llamados de “chacharas”, a vender lo que resulta obsoleto o de poco uso en su casa.

Las cifras que arroja el ENOE, nos muestran que la gente ocupada en este rubro, la informalidad, suman 31 millones 800,717 personas, mientras que en la formalidad se encuentran 24 millones 601,027 personas, dando una diferencia de 7.2 millones de personas más en la informalidad.

La pandemia, y las malas decisiones de políticas públicas, ha hecho que las personas que están en condiciones de trabajar no encuentren acomodo en las filas del sector formal y acudan a la informalidad a buscar esos ingresos que hacen falta en su economía familiar

La pandemia trajo una de las mayores crisis económicas de los últimos años. En 2020, fueron más de 12 millones de personas que se vieron impedidos de trabajar o perdieron su empleo. En ese momento, la crisis fue atípica por su enorme impacto en la informalidad. Con el tiempo, ha vuelto el comportamiento “normal” del mercado laboral., siendo la informalidad, ahora el principal sector que genera empleo y recursos para la gente.

Lamentablemente los trabajadores en el sector informal carecen de alguna protección de seguridad social, aquí caben desde el micro comercio en los tianguis, hasta empresas que ocupan a la gente con trabajo en casa y no otorgan ninguna prestación social.

Esta informalidad también ha llegado al sector público, donde las personas trabajan “normalmente” para alguna dependencia, pero no generan derechos. Son remunerados por honoraros y algunas gratificaciones sin obtener prestaciones que la ley señala.

Entonces la informalidad se convierte en un reto que mantiene la presente administración, que a pesar de existir leyes a favor para que todo trabajador deba contar con seguridad social y algunas otras prestaciones, se siguen violentando estos derechos.

Debemos destacar que la informalidad representa ahora más de una cuarta parte del Producto Interno Bruto que se genera en el país

Entonces la informalidad se convierte en un fenómeno económico, por la gran cantidad de recursos que genera, pero también es un fenómeno político, que han utilizado durante años líderes que sacan grandes ventajas políticas y económicas. También es un problema social, porque ante el incremento de este sector, demandan que se les pueda otorgar seguridad social y servicios públicos, aun cuando no aporten recursos para el sostenimiento de los institutos de salud o en el pago de impuestos, pero por ser parte de la población, merecen estos servicios, porque así lo estipulan las leyes.

México, y en específico esta administración federal no ha logrado cumplir con sus promesas ofrecidas y le restan tres años para hacerlo o de lo contrario podría perder el poder, que durante muchos años busco.

Entonces deberá rescatar a este sector de las extorsiones que sufren de los lideres que cada día les piden una “cooperación” para poder instalarse en las calles, como si estos lideres fueran los dueños de las mismas. Para evitar que los empresarios y comerciantes y el sector público, los contrate sin prestaciones de ley, pero lo más importante para que los políticos no solo los vean como votos sino como gente que merece todo los que las leyes mexicanas señalan.