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Con la decisión, por enésima ocasión, de apoyar económicamente a Petróleos Mexicanos (Pemex), se puede deducir que la mano de Rogelio Ramírez de la O, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), estará más presente en cuanto al manejo financiero de la empresa del Estado, para evitar que esta siga siendo solamente un barril sin fondo y en el mediano plazo logre estabilizar su situación para obtener nuevamente una calificación aceptable entre los organismos financieros internacionales.

Deberemos entender que, de esta manera, la SHCP ocupará la silla que debe tener dentro del Consejo Directivo de Pemex y que toda decisión donde se involucren los recursos públicos, Ramírez de la O tendrá un voto de importancia y, por supuesto, tendrá que dar información pública para que todos los mexicanos conozcamos la situación de la empresa más importante para el Estado y el país.

Se dio a conocer que esta aplicación de recursos ascenderá a 3 mil 500 millones de dólares, con el objetivo de enderezar a Pemex, que con su deuda de 113 mil millones de dólares es no sólo una de las más endeudadas del mundo, sino también la más ineficiente.

De acuerdo a la información de la misma SHCP, el mecanismo para tratar de enderezar la situación fiscal de la empresa productiva, se basará en la inyección de estos recursos y además una reducción de la carga fiscal al bajar el Derecho de Utilidad Compartida (DUC) de 52 por ciento a 40 por ciento.

Se explicó que los recursos a inyectar son aportaciones patrimoniales del gobierno federal, por lo que se aclara que estas aportaciones no impactarán ni el gasto público ni el Presupuesto de Egresos de la Federación, pero lo más importante es que el gobierno federal no asumirá las obligaciones ante los acreedores de Pemex, lo que pone a salvo las finanzas públicas del país, y se evita que se reduzca la calificación crediticia del mismo, entre las calificadoras y los organismos financieros internacionales.

Se conoce también que esta aportación patrimonial, permitirá a la empresa petrolera mexicana ofrecer a los tenedores de bonos en dólares con vencimiento entre 2024 y 2030 los cambien por un nuevo bono a 10 años y parte en efectivo, Sin embargo, no se conoce la tasa de operación con la cual se estarán reestructurando estos bonos.

Ahora deberemos esperar que se informe por medio de Pemex las medidas a tomar para que esta reestructura financiera permita, por lo menos a Pemex, salir con números negros en los próximos años, es decir deberá dar a conocer el Plan de Negocios que ofrecerá para que esta empresa “pública” pueda sanearse en el mediano plazo, en este también deberá participar el titular de Hacienda, con el objetivo de vigilar de manera más cercana que el manejo de recursos sea el más optimo y que en verdad se cumpla el objetivo de ir reduciendo y no solo posponiendo la deuda.

Tampoco se sabe si el actual director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, seguirá o renunciará a su cargo para dar paso a una persona que en verdad conozca del ramo petrolero por el bien de todos. Ya son tres años que Romero Oropeza ha estado al frente de Pemex y los resultados son números rojos, hasta el grado de que el gobierno federal debe entrar en su auxilio aplicando recursos públicos que a lo largo de estos años suman una cifra mayor a los 20 mil millones de dólares.