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El suceso inédito, vergonzoso e inadmisible que realizó Rubén Rocha Moya de queer asumir nuevamente la gubernatura en Sinalo solo representa la forma en la cual la 4T se mueve al tener el poder en el país.

No hay escrúpulos ni pudor para defender a los suyos aun cuando todo indica que son parte de hechos que laceran a la sociedad mexicana y que se convierten en actos de impunidad que ofenden, en este caso concreto a los sinaloenses y en general a los mexicanos que aun pesamos que el poder no debe ser para encubrir a nadie.

Esta acción también debe leerse como una provocación al gobierno de Trump y por supuesto la utilización del uso faccioso de los instrumentos del Estado por un gobernador que se siente, aun, cobijado por el Mesías tabasqueño y que por se cree impune.

En Morena y sus aliados primero dejaron que esto creciera hasta ver la reacción de la gente, después ante la embestida de criticas ellos mismos reprobaron la acción de Rocha Moya lo que motivo que en tan solo 34 horas nuevamente pidiera licencia a su cargo.

Su salida solo representa la oportunidad para que las autoridades actúen conforme a la ley, recuperen un poco de la credibilidad perdida ante la población mexicana e inicie una investigación a fondo y termine de una vez aclarando los hechos donde falleció Héctor Melesio Cuén y la posible complicidad de Rocha Moya con los grupos del crimen organizado.

También permite también desactivar las amenazas del gobierno norteamericano, porque a nadie le es favorable que ese gobierno intervenga en la vida política y social de México.

Entiendo también que esto iniciará un cisma dentro de Morena, como lo califica Ricardo Monreal, pero ante la población deberán actuar apegados a la ley y evitar que Rocha moya no sea juzgado y quizás hasta sentenciado con cárcel.

Con esto podría cerrarse uno de los flancos abiertos que mantiene Morena ante la sociedad que es el combate a la corrupción y la delincuencia que se genera desde las estructuras del gobierno.

México no puede ser siendo rehén de una clase política que prometió un cambio y que hasta ahora no ha realizado nada para hacerlo realidad, más allá del cambio de personas en puestos públicos, pero los males como corrupción e impunidad siguen presentes.

Si Morena y la 4T sigue protegiendo a quien hace daño a nuestro país, bajo la cobija de una soberanía malentendida y sigue modificando leyes para proteger sus intereses de mantenerse en el poder por décadas, la población podría en los comicios intermedios demostrarles que su fin inicia y que para el 2030 los quiere fuera del poder.

Es por ello que las elecciones del 2027 se convierten en una enorme responsabilidad para la ciudadanía, que deberá aprovechar que aún tenemos el derecho de votar y demostrar que como país queremos seguir creciendo en la democracia y no perpetuar a partidos, alianzas o camarillas en el poder.

México debe regresar a la institucionalidad y al Estado de derecho donde se respeta a los individuos y no se busca el control de todo en un solo poder.