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Hace algunos días que toque el tema sobre las decisiones que se han tomado al interior de la Junta de Gobierno del Banco de México, señale que estas no han sido unánimes, respecto a elevar la tasa referente de interés para enfrentar la presión inflacionaria, uno de los subgobernadores, Gerardo Esquivel, ha apuntado que el incremento de la tasa no es necesariamente una herramienta útil para ello, y en esta parte tiene razón.

La presión inflacionaria es ocasionada por precios de los insumos a nivel internacional, causada por la acelerada apertura de los sectores productivos y la consecuente demanda, después del confinamiento por la pandemia de Covid-19.

Esto causo que por lo menos las empresas que están en el sector de los insumos, como es la energía no han logrado abastecer a la demanda de los productores quienes buscan acelerar su recuperación económica, ocasionando un cuello de botella en el mercado, provocando que la compra de los insumos sea a quien más pague por ellos.

Es así como en el mundo se genera esta presión inflacionaria. En México el costo de los productores se ha disparado, el Índice Nacional de Precios al Productor está arriba del 7 por ciento anual y con una tendencia alcista, esto se refleja directamente en el costo de los productos finales y por supuesto se elevan.

En el caso de los hidrocarburos, que aún siguen siendo la principal fuente de energía a nivel global, ante el recorte en la producción, las reducciones de la inversión en los últimos años y la aceleración para alcanzar un crecimiento económico ha disparado su demanda y por consecuente el precio de ellos.

En los minerales, el ejemplo más claro es el litio, principal insumo para generar las pilas o baterías, que se utilizan para las componentes de automóviles y camiones.

En el caso de los productos agropecuarios, se suma el factor de orden climático que, aunado al incremento de la demanda, elevan el precio final.

Entonces ya no solo es la demanda y la poca producción de los insumos, sino se añade el cambio climático, algo que impide anticipar el momento en el cual se puede detener el impulso alcista de precios.

Ante un invierno que se estima más frío, la demanda de energía se elevara, por lo que se prevé que en los próximos meses todavía haya presiones en el precio petróleo crudo y sus derivados, como las gasolinas o el gas LP, así como también en el gas natural.

En el caso de los productos agropecuarios, la variante de clima podría reducir la cosecha de estos y con ello la falta de oferta elevando su precio.

Es por ello, que aun cuando los bancos centrales eleven su tasa de interés para evitar la presión inflacionaria, los factores naturales y la demanda seguirán siendo los principales causantes del incremento de precios.

Estas circunstancias señalan que la presión inflacionaria se mantendrá el resto de este 2021 y que posiblemente gran parte del 2022, si los gobiernos nacionales no apoyan tecnológica y financieramente a sus productores

Además de aportar su participación para atenuar esta aceleración en el cambio climático que se vive en el mundo, de no hacerlo, tendremos presiones inflacionarias que llevaran a más gente a la pobreza