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“Su amor es como un grito/ Que llevo aquí en mi sangre/ Y aquí en mi corazón…” Los tres diamantes

¿Qué tal si a consecuencia de los lineamientos de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión le dan cuello a la graciosamente llamada “conferencia del pueblo (a) La mañanera”? Porque…

De acuerdo con los lineamientos sujetos a consulta, propuestos por los integrantes –¿entre ellos hay periodistas? — de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) habrá multas aplicables a hasta 1% de los ingresos anuales de las televisoras o radiodifusoras que desacaten o violenten, como mentir en sus transmisiones.

¡Sopas, perico!

“Y en casos extremos, donde no se sigan, digamos, y no se respeten los derechos de las audiencias, puede llegar a haber multas y sanciones, como última instancia, a través de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones”.

Esa fue la advertencia, clara y sin medias tintas que, con esa voz de terciopelo que le caracteriza, dijo ayer, precisamente en la mañanera, la licenciada Luisa María “Magüicha” Alcalde que ahora cobra la quincena como consejera Jurídica de la Presidencia de la República.

Y, bueno, en ese ánimo de proceder con verdad y apego a la ley, como Dios manda, ¿usted le cree a la ingeniera presidenta? ¡Yo tampoco!, miente como respira –según el diccionario de dichos y mentirijillas escrito por el culto académico Andrés Manuel López Obrador.

Porque, a reserva de la mejor opinión de usted, usted y ustedes mis 17 lectores, desde aquellos días de ejercicio del poder como le dio la regalada gana a Su Alteza Serenísima, el Santo Niño de Tepetitán, las mentiras eran el pan de cada mañanera.

Y ese modito de mentir a los osados ciudadanos que se chutaban la “comunicación circular”, pegó con tal tino que lo continúa la Princesa Caramelo.

¡Ajajá!, lo que ahí se dice, en el Salón de la Tesorería, se asume como verdad absoluta entre la fanaticada y fundamentalistas que integran a la burocracia del Bienestar y cuanto ciudadano dispuesto a aceptar una cajita infeliz, atole y Guajolota que acuden acarreados a las “asambleas” en el Zócalo, o en el Monumento a la Revolución para aplaudir a rabiar a la ingeniera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Usted disculpará, no confundir esas concentraciones populares con el vulgar acarreo. Recordará que la ingeniera presidenta se ofendió cuando la colega Reyna Haydee Ramírez Hernández le preguntó:

–Presidenta, eh, ¿cómo va la investigación de las Madres Buscadoras, para ver quién las financió para venir a manifestarse?

–Ya la Secretaría de Gobernación que pueda informar –atendió Sheinbaum Pardo. Pero Reyna Haydee es tenaz y…

–¿Hizo una investigación también para ver quién financia a los que han venido acarreados al Zócalo a sus eventos? ¿No hubo investigación?

–No te voy a contestar eso, porque primero nosotros no somos iguales que los de antes. Nosotros invitamos. Y no voy a contestar la pregunta porque es una provocación y yo no caigo en provocaciones–respondió airada la ingeniera presidenta.

¿Miente o no miente la Princesa Caramelo? Por supuesto que de este ejemplo no dio cuenta la licenciada Magüicha en su muy gustado y entretenido programa “Derecho de Réplica” que se transmite todos los miércoles en vivo y a todo color con el carácter de conferencia desde Palacio Nacional.

Lo cierto es que, aunque el hubiera no existe, de haber existido los lineamientos acordados el viernes 24 de julio, es decir, de la semana pasada y que ayer fueron presentados en sociedad para someterse a una de esas consultas que sólo concluyen con el objetivo deseado desde Palacio Nacional, NADIE en Presidencia se habría atrevido a, por lo menos, admitir el derecho de réplica de algún televidente desmañanado.

En todo caso, los asesores de la ingeniera presidenta, si es que los tiene, estarán riéndose de esta medida de cuño aplicable para las y los molestos conductores, opinadores, periodistas y reporteros de la radio y la televisión que habrán de referir a sus audiencias si hablan a título personal, si lo que dicen es opinión o información o…

Son las ganas de joder y censurar a los periodistas, analistas, intelectuales, “comentócratas” y medios de comunicación no afines a la 4T, esa franja de comunicadores que no se ciñe al ordenamiento palaciego; los despedidos cuando, incómodos para los dueños del poder se pide a las empresas removerlos.

¡Recórcholis, catones sometidos! ¿No hay censura? El manotazo es burdo y se atisba sutil con una supuesta regulación democrática.

Pero, de acuerdo con lo dicho ayer martes por la señorita Alcalde Luján, se imaginaría que habrá freno a la avalancha de mentiras, aparejadas con insultos, descalificaciones y estigmatización que se vomita en las mañaneras. Se imaginaría.

Veamos y opine acerca de los derechos de las audiencias establecidos en la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión en estos lineamientos enlistados por la licenciada Magüicha. A saber:

–Recibir información veraz y oportuna. La obligación o responsabilidad de los medios es no difundir información falsa, descontextualizada o información histórica como si fuera actual.

–Distinguir entre información noticiosa y opinión. No es lo mismo emitir una opinión que dar una noticia. El medio debe garantizar la distinción entre noticia y opinión por medio de menciones, mensajes en pantalla o cortinillas o plecas. No tratar de engañar a la audiencia, es decir, “esto es una opinión” o “esto es una noticia”; ambas cosas se valen, pero hay que aclarar de qué se trata.

–Distinguir entre publicidad y contenido. Ese es el derecho que tenemos las audiencias. Y la responsabilidad del medio es asegurar la diferencia entre lo que es publicidad y contenido a través de menciones, mensajes en pantalla o plecas: “esto es publicidad”, “esto es contenido”.

–Derecho de réplica. Permitir que las personas soliciten al medio corregir información falsa o inexacta que afecte su imagen.

Respecto al Código de Ética, todas las estaciones de radio y televisión deben emitir un Código de Ética. Y este Código de Ética debe incluir:

–Mención expresa de los derechos de las audiencias.

–Procedimientos para presentar quejas ante las personas defensoras de las audiencias.

No le quito mucho tiempo, pero es importante que usted sepa de estos lineamientos que, de prosperar, implicarán algo más que la defensa del derecho de audiencia, porque se llega como le refería a sanciones económicas.

Televisoras y radiodifusoras tendrán que aplicar criterios editoriales y valores que aseguren que la difusión cuenta con elementos para concluir que la información es veraz.

Todas las radiodifusoras y televisoras deben contar con personas defensoras que deben regirse por los principios de imparcialidad, independencia, objetividad y transparencia.

Las personas defensoras no deben tener conflicto de interés.

Finalmente, y como último punto: la queja.

La persona que forma parte de la audiencia presenta una queja; el defensor de las audiencias, recibe la queja y pide un informe al medio. Si se vulneraron los derechos, emite una recomendación a dicho medio, si éste no atiende la recomendación, se acude a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones para que pueda intervenir.

En casos extremos, donde no se siga y no se respeten los derechos de las audiencias, puede llegar a haber multas y sanciones, como última instancia, a través de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones.

¿Se sancionará a los medios públicos?, ¿multa a la mañanera y a la ingeniera presidenta que impunemente miente todos los días?

Elemental, Drakko, la ingeniera presidenta blofea: “(…) tiene que quedar muy claro porque no tiene nada que ver con censura, nada”. ¡Ajá! Digo.

sanchzlimon@gmail.com @sanchezlimon1