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Los números son fríos y en ocasiones nos muestran una realidad que dista mucho de la que pretenden hacernos creer que vivimos
El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), ha presentado recientes cifras que muestran esta realidad, pero también nos indican que posiblemente terminaremos el año con un índice de inflación alta y una desaceleración económica,
En lo que respecta a la inflación esta se ubica en un término anual del 12 .67 por ciento, algo que pega de manera importante en la economía familiar, porque esto significa que el precio de productos básicos como los de la canasta alimentaria también han sufrido un incremento, como el huevo, el tomate verde, la leche, la carne y algunos otros que se van acumulando un incremento en promedio de 12.3 por ciento, precarizando el salario de los trabajadores en México.
Estos incrementos se derivan, como lo hemos señalado en varias ocasiones, al incremento que sufren insumos como los energéticos, que se manejan en precios mundiales, pero que repercuten en cada nación de manera importante. En México, a pesar de que el gobierno ha estructurado la empresa Gas bienestar, esta es insuficiente para abastecer a todo el país y el precio de este energético en los últimos meses se ha incrementado
En lo referente a la electricidad, se ha presentado un incremento de 18.8 por ciento durante la primera quincena de este mes, que se incrementara aún más, porque es el término de subsidios al energético en algunos estados de la república.
En términos generales, se incrementan los precios y los salarios, a pesar de haber presentado un aumento considerable, se han visto rebasados.
En lo que respecta a la creación de riqueza, es decir la productividad en el país, el INEGI, otorgo recientemente datos a través del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que solo muestran sobre la expectativa de que el Producto Interno Bruto (PIB) realmente pueda rebotar más de 6 por ciento, como se estima se alcance al final del año.
El IGAE en agosto mostró un resultado negativo de -1.6 por ciento que no esperaba el mercado. Esto fue el resultado de que el sector de comercio, servicios y turismo mostró una caída de 2.5 por ciento que agravo aun mas su recuperación
El sector secundario, donde dominan las manufacturas, se ha aplanado en su proceso de recuperación y apenas logró un crecimiento en agosto del 0.4 por ciento. Mientras que las actividades primarias que son volátiles como los temporales siguen con su ritmo independiente de la pandemia.
Este resultado del IGAE de agosto no anticipa buenas noticias para la primera lectura del PIB del tercer trimestre de este año, porque los datos que vamos conociendo de septiembre no anticipan un cambio drástico en ese comportamiento. Así que no se puede descartar que el PIB del trimestre julio-septiembre de este año tenga un resultado negativo.
Recordemos que el sector industrial mantiene cuellos de botella que impiden su aceleración económica por lo que los resultados se recuperación se aplazan aún más, este sector, es el que genera mayor número de empleos, por lo que este rubro, el de la cremación de empleos se ha quedado estancado.
En conclusión, los números no son tan halagüeños, como se espera por parte del gobierno federal, y al término del año, no alcanzaremos el rebote económico del 6 por ciento, la inflación rondara alrededor del 7 por ciento y los empleos no se ubicarán más allá de la perdida en el año anterior.
México necesita urgentemente un cambio de rumbo en términos de políticas públicas, para miento económico que nos lleve a resultados positivos y por lo menos con crecimientos económicos del por lo menos 3 por ciento
