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La presidenta Sheinbaum tenía razón cuando dijo: “se van a sorprender todos” con la propuesta de Reforma Electoral.

Y así fue.


Tras la presentación en la Mañanera del Pueblo del 25 de febrero de diez bullets de una iniciativa atorada por desacuerdos con el PT y PVEM, aliados políticos de Morena, la propuesta oficialista advierte la consolidación de un partido hegemónico.


Ha sido presentada como democratizadora, pero también es vista como una vía para facilitar mayorías perpetuas, para debilitar la competencia y como un obstáculo para la alternancia en el poder.


Y la “medicina” para evitar el dinero ilícito en las campañas electorales no es más potente que una aspirina.


En lo que hasta ahora se conoce de la iniciativa presidencial no hay un planteamiento integral, claro y directo para lograr el objetivo de “cero narco en las elecciones”.


Se propone, sí, una mayor fiscalización con el acceso “de manera oportuna” del INE en las operaciones financieras de partidos y candidatos; el uso de tecnologías en la fiscalización y prohibir aportaciones en efectivo.


Pero lo advertimos en una de las entregas de #TromposyPirinolas: ¿Y el narco Apá?


Hay evidencias claras sobre la presencia del crimen organizado en las campañas políticas; en la movilización de electores y en la postulación y hasta eliminación (por la vía del asesinato) de candidatos a cargos de elección popular.


Y ante el control territorial del narco, ¿por qué no se construye un andamiaje legal que anule y reponga los resultados de una elección cuando existan evidencias de que la delincuencia influyó en los resultados de unos comicios?


¿Por qué no se establece que un partido político en el ámbito municipal, estatal y nacional pierda su registro cuando se compruebe la intervención del crimen organizado?


Sobre este tema hay un reto público de Jorge Romero, líder de PAN, a Luisa María Alcalde, lideresa de Morena: “¿Están de acuerdo en que se anule una elección o desaparezca un partido político si se le comprueban nexos con el crimen organizado?”


El PREP


Alcalde no ha respondido al reto. En cambio, la narrativa oficialista se enfoca a defender la eliminación de plurinominales y la reducción del 25 por ciento del presupuesto para partidos, del Instituto Nacional Electoral, de los organismos electorales locales.


Asimismo, en justificar la eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares porque se afirma que ya no es necesario.


Este planteamiento calentó aún más el debate sobre la reforma y generó, incluso, un intercambio verbal entre la presidenta Sheinbaum y Guadalupe Taddei, presidenta del INE.


“Si no vamos a tener el PREP ¿qué información tendría que estar entregando el Instituto el mismo día de la jornada electoral?”, cuestionó Taddei, al advertir que no puede suceder que México no tenga información el mismo día de la jornada electoral de lo que pasó en las casillas.


“No es desaparecer el PREP y ya. ¿Qué vamos a ofrecer?”, dijo al sostener que el Programa, el conteo rápido y el cómputo distrital son tres instrumentos que permiten contar con certidumbre e información el día de la elección.


En respuesta, la Jefa del Ejecutivo federal ha dicho que la desaparición del PREP “no es una propuesta de ocurrencia”. Recoge, dice, lo que propone la ciudadanía y que se puede iniciar el cómputo distrital el mismo día de la elección.


Sin embargo, es evidente que la propuesta presidencial redactada por una comisión encabezada por el ex activista de izquierda, Pablo Gómez, carece de memoria histórica.


El PREP nació como respuesta a la profunda crisis de confianza en el sistema electoral después de la elección presidencial de 1988, en la que se declaró como ganador al priista Carlos Salinas de Gortari en medio de movilizaciones masivas y acusaciones de fraude electoral.


Nació para curar las heridas de 1988 y se implementó por primera vez en la elección presidencial de 1994 con el propósito de dar certeza y transparencia inmediata de la jornada electoral.


Pero así como Manuel Bartlett Díaz, ahora morenista y ex director de la CFE en el sexenio lopezobradorista, es recordado como el autor de la caída del sistema en la elección de 1988, seguramente a Pablo Gómez se le recordará como uno de los sepultureros del PREP.


Sus detractores dicen que Gómez ahora quiere borrar lo que un día impulsó como activista de izquierda, de lo que sólo queda el recuerdo.


El Cash


Hay otro tema que genera preocupación. Claro que es necesario ahorrar en los procesos electorales. Disminuir el despilfarro y los gastos innecesarios en los comicios.


Pero también hay que evitar que México tenga una “democracia barata” en la que sólo el partido en el poder tenga recursos, mientras que sus opositores compiten en desigualdad y sin piso parejo.


Otro de los riesgos de disminuir el presupuesto es debilitar la capacidad operativa y de respuesta del árbitro electoral, desde la preparación de una elección hasta su conclusión.

Los Pluris


Para la integración de la Cámara de Diputados se propone mantener los 500 diputados: 300 por mayoría relativa y 200 por representación proporcional, pero sin listas cerradas, es decir, que no sean las cúpulas partidistas las que decidan los llamados “pluris”.


Y que todos hagan campaña, pero ¿qué no será más costoso? ¿Y quién va a financiar a 500 candidatos en pleno proselitismo electoral? Las redes sociales no se traducen en votos ¿eh? Hay que ir a territorio y eso cuesta mucha lana.


En cuanto al Senado, se eliminan por completo los 32 senadores plurinominales y quedaría integrado por 96 integrantes.
Sin embargo, aquí hay otros temas que giran como trompos chilladores entre la incertidumbre y la preocupación.


Para los opositores al régimen la nueva fórmula sobre los plurinominales es “una trampa” porque cede a Morena una mayoría calificada “en automático”.


Además, hay un gran ausente en lo que se conoce hasta ahora de la reforma: la sobrerrepresentación, que actualmente existe en el Congreso de la Unión y debilita la representación democrática.


Este lunes 2 de marzo se espera que la iniciativa completa de Reforma Electoral llegue al Congreso de la Unión para iniciar el proceso legislativo correspondiente (análisis, discusión y eventual aprobación).


Pero hasta ahora no sólo enfrenta el rechazo de los opositores del régimen, si no la desaprobación de los aliados políticos de Morena: el PT y el PVEM, principalmente por el tema de los pluris y el dinero, porque eso es lo que les ha permitido sobrevivir.


Ya veremos cómo giran los trompos y las pirinolas durante los próximos días. Si la reforma se cocina como lo pretende la 4T o es un fracaso por la falta de apoyo de los aliados que tienen los votos para aprobarla o rechazarla en varios de sus puntos.


Aunque, híjole, dice el refrán que piensa mal y acertaras: ¿no será que por sus “convicciones políticas” de última hora los petistas y verdes acepten apoyar la Reforma Sheinbaum a cambio de concesiones políticas, billetazos y alguna gubernatura?

castroclemente@gmail.com
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