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Pues la verdad es como si la historia se solazara en burlarse de nosotros porque precisamente cuando se preparaban fastos, arcos triunfales, coronas de laurel y ramos de jacinto memorable por la gesta nacionalista de la expropiación de las instalaciones de las compañías foráneas en el siglo pasado (el petróleo mismo nunca fue expropiado porque ya era propiedad de la nación), ocurre un incendio mortal en la más joven de las usinas construidas para lograr la hasta ahora imposible soberanía energética, y cinco cadáveres enturbian con sus estorbosos cuerpos calcinados las fiestas por el LXXXVIII Aniversario de la gran gesta cardenista sin contar con un enorme derrame en el Golfo de México, en los cercanos a la designación del señor ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a quien la benévola dirección general de la empresa redentora –con venia y gusto de la señora presidenta de la República (con A las dos)–, le ha otorgado a sus años de provecta condición, la honrosa presidencia de la Comisión Consultiva del Petróleo cuya finalidad es “el análisis estratégico de las tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria de los hidrocarburos, con la finalidad de emitir opiniones y recomendaciones que apoyen la toma de decisiones (Ufff), pues al menos porque nunca pudo dirigir la empresa producto del patriotismo de su señor padre, pero ahora observa y aconseja para lograr un mejor desempeño de la industria nacional cuyos quebrantos son abundantes a pesar de su accidentada y heroica historia, o al menos eso nos han dicho quienes recuerdan con lágrimas en las pestañas, y se emocionan todavía con la solidaria conducta del pueblo mexicano volcado en espontánea colecta nacional para reunir fondos en cantidad suficiente y pagarles la expropiación a los buitres extranjeros cuya codicia agotaba nuestros pozos y veneros y explotaba a nuestros trabajadores con imperial ahínco, pero si nadie ha sugerido una gran campaña nacional de recolección económica para pagar la deuda actual –no la expropiatoria, sino la generada por la ruinosa operación de Petróleos Mexicanos–, ahora vemos otro tiempo de “boteo”: la coperacha en favor de Cuba, como si el horno estuviera para bollos, porque si la petrolera mexicana cae y cae en el pozo de la ineficiencia, el déficit financiero, la voracidad fiscal, el atraso tecnológico, la corrupción y la demagogia, la benevolencia no tiene límites y gastamos nuestro petróleo, en regalárselo a los señores del gobierno cubano –al pueblo, dicen ellos–, quien con él hacen muchas cosas menos empujar su país al progreso, pues han creado un paraíso socialista miserable y hambriento sin foco ni horizonte; lastrado y condenado a muchos años de miseria antes y después de estas fechas cuando con el mismo sentido de la suscripción petrolera de antaño, el señor ex presidente, Don Andrés López, constructor de la refinería donde se registró el inoportuno incendio (si hubiera conflagraciones oportunas), nos convoca a reunir peniques y centavos para paliar la miseria del pueblo cubano sin reparar en lo innecesario de su convocatoria, pues a pesar de haberse suspendido en envío de hidrocarburos gratuitos por orden imperial, ahora México lo suple desde el gobierno y a la vista de todos, con barcos humanitariamente repletos de cárnicos y porotos; frutas y frutos de nuestra tierra, cuyo despacho en barcos de la Armada, satisface un rato las necesidades de algunos cubanos y cubanas (casi siempre cercanos y cercanas al buró político), pero cada quien pide para sus intereses y si volvemos los ojos atrás a aquella muestra de dadivosa entrega de dinero y guajolotes, cochis, y hasta borregos en los años lejanos de la expropiación, sabremos cuán poco hubo de espontáneo y solidario y cuánto de acarreo partidario desde el interior del mismo gobierno, pues si nos atenemos a la historia, los gobernadores mexicanos (y sus gobernados, obviamente) se solidarizaron con el presidente Cárdenas ( y a tal conducta convocaron al pueblo) en un coro dirigido por Miguel Alemán Valdez desde Xalapa, para proclamar con el pecho inflamado de patriotismo solidario: “…falta hoy que todos los mexicanos, del primero al último, y sin distinciones ni de categorías sociales ni de banderas, nos apliquemos para hacer que la expropiación se consume en el capítulo de indemnización y que la explotación se continúe con un éxito financiero que nos de nuevos alientos en la reivindicación económica que habremos de perseguir[RC1] ”, y bien o mal la persecución económica fue algo sencillo para el alemanismo y las sucesivas comaladas de millonarios de los demás gobiernos a la sombra del petróleo mexicano, no fue así para la empresa cuya actual condición es crítica y deplorable a pesar del mucho maquillaje con el cual la verborrea gubernamental quiere adornar sus macilentas mejillas, pero en fin mejor recordemos como fue aquel patriótico acarreo con matices de jolgorio y victoria nacional (revista Arqueología. Isabel Tovar de Teresa / Magdalena Mas. (Historias de México, relatos) porque al l día siguiente, la principal plaza pública del país presentaba una de las mayores concentraciones populares de nuestra historia. Alrededor de 250 mil personas se congregaron frente a Palacio Nacional para manifestar su apoyo a Cárdenas. Desde la esquina de avenida Juárez y San Juan de Letrán se posicionaron contingentes de la Federación Regional de Obreros y Campesinos del Distrito Federal. También se hicieron presentes el sindicato petrolero y los de las industrias eléctrica y cinematográfica. Prácticamente todos los sectores organizados de trabajadores en México acudieron a la cita, y ya lo sabemos, los sindicatos forman parte de un sistema corporativo propio del partido dominante en todas sus versiones y con todos sus rostros: (PNR, PRM, PRI, MORENA), así hoy haya otras versiones como esta proclamada por la UNTyPP, cuyo secretario Martín Ruiz encabezó una protesta frente a la torre de Pemex, por culpa de la discriminación laboral, porque la empresa incumple el compromiso de otorgarles un incremento salarial con el “pretexto” de que no hay dinero, tal refiere el diario “La jornada”, en cuyas páginas se puede leer: “es una mentira que se nos haya fijado una fecha para que se reflejara la actualización del incremento salarial. No se reflejó en la segunda semana de febrero y por eso estamos aquí, de manera pacífica para expresar nuestra inconformidad, porque las autoridades incumplieron lo que prometieron. Los administradores de Pemex están engañándonos… Es falso que no haya dinero, nuestra empresa es generadora de riqueza y nosotros los profesionistas petroleros somos los que la generamos junto con el personal manual. Es una mentira que nos han insistido desde que inició está administración. No es posible que al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) le den 50 millones de pesos para que realicen unas jornadas inter-petroleras deportivas, mientras nuestros trabajadores no tienen guantes, ni equipo de seguridad, no hay insumos, pero sí hay muchas necesidades”.
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