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La forma de gobernar de la administración que encabeza López Obrador, cada día sigue sorprendiendo, ante la ineptitud con la cual se lleva a cabo

Las ocurrencias, que son el principal eje de esta administración federal, rayan en lo pueril y un ejemplo claro es la famosa carta responsiva que la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, presenta a los padres de familia, para que la responsabilidad de que los niños asistan a la escuela sea de ellos y no del gobierno federal.

Esto solo nos indica que el gobierno federal no existe una estrategia para controlar los contagios por Covid entre los infantes, que empieza a mostrar números alarmantes, pero que el gobierno federal sigue minimizando, como lo ha hecho cada vez que un problema se presenta, o busca culpar a las administraciones anteriores, o los conservadores y fifí que son sus villanos favoritos

López Obrador solo ha demostrado que no tiene la preparación y el tamaño para sustentar el Poder Ejecutivo del país, porque no se puede ir dando tumbos, cuando antes de llegar a ese puesto público, añorado por más de 12 años, tenía todas las soluciones a las problemáticas del país y ahora no encuentra ninguna coherente.

El peligro que corren los niños por acudir a las escuelas públicas, principalmente por no contar con el equipo suficiente para poder controlar un contagio mayor, lo quieren convertir en responsabilidad de los padres de familia, y no de un gobierno que tuvo el tiempo suficiente, más de un año, para crear una estrategia con base en los diferentes escenarios que se presentaran.

Ahora resulta que, si los padres envían a sus hijos a las escuelas, si estos se contagian será responsabilidad de ellos mismos y no podrán actuar en contra del gobierno, pero si no los manda y sus hijos se quedan sin aprender lo suficiente para pasar el año escolar con buenas calificaciones, también será responsabilidad de los padres, es decir el gobierno se lava las manos y no quiere asumir su responsabilidad.

López Obrador solo quiere remitir su responsabilidad en abrir las escuelas y lo hará “llueve tuene o relampaguee”, aun cuando no haya las condiciones de protección a los niños. Entonces toda responsabilidad caerá en los padres de familia.

Otro ejemplo de las ocurrencias con las cuales se rige este gobierno federal es la creación de los Tianguis del Bienestar para distribuir entre la población de escasos recursos mercancías decomisadas, una medida totalmente populista y mal encauzada, porque no existen las normas y reglas para llevarla a cabo

Al contrario, perjudicaría a muchos sectores productivos, porque la gran mayoría de la mercancía decomisada corresponde al mercado de la piratería, algo que viola de entrada varias leyes como la de Propiedad Industrial, la Ley aduanera y los tratados Comerciales que mantiene México con otras naciones.

La estrategia para poder acceder a estos productos, en caso de ser donados como así lo ha hecho saber López Obrador, tampoco cuenta con una regla, dice que se acercaran a las poblaciones más necesitadas, pero no señala como evitar que gente que se dedica a vender estos productos en tianguis se presenten a obtener estos productos y luego meterlos nuevamente en la informalidad.

Es posible que López Obrador maneje un decreto, para establecer el funcionamiento de estos tianguis o donaciones, pero será de manera unilateral, sin consultar a los otros poderes de la nación, para conocer que leyes nacionales están en riesgo de ser violentadas.

México no puede ser manejado como país de un solo hombre que puede hacer y deshacer reglas y leyes un día y el otro también.

México requiere de un programa federal con objetivos para crear riqueza y no solo para repartir pobreza, accedieron al poder conociendo la responsabilidad, que las asuma que tome decisiones correctas y no ocurrencias