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La conformación de la cámara de diputados en la LXV legislatura, que iniciara funciones el próximo miércoles 1 de septiembre, debe ser de un poder legislativo dispuesto a encontrar los acuerdos suficientes para el desarrollo y crecimiento económico, que permita a los mexicanos salir de la crisis económica que persiste, como consecuencia de la pandemia del Covid, pero también por las malas decisiones en política pública tomadas por la presente administración federal.

Hasta el momento ningún partido político o colación cuenta con el número de votos para poder realizar por si solos las modificaciones constitucionales, a través de iniciativas de Ley que puedan ser factores determinantes para el crecimiento económico, por lo que se espera que, en esta segunda mitad del presente sexenio, la cámara de diputados sea solo una arena política que, de no llegar acuerdos, las consecuencias serán negativas.

Necesitamos que los legisladores, quienes son representantes de la población, encuentren acuerdos para sacar adelante esas leyes y modificaciones de ley que permitan detonar el crecimiento económico del país, con mayor captación de inversión privada que mezclada con la pública detone la creación de empresas con mejores salarios para los trabajadores.

De no llegar a estos acuerdos, solo seguiremos observando el crecimiento de la pobreza que hasta el momento mantiene el 55. 4 millones de mexicanos en términos generales.

Necesitamos que México vuelva a captar mayor inversión privada que impulse la generación de empleos y productividad, pero también que el gobierno federal otorgue la certidumbre jurídica y social para que esta inversión pueda sentirse cómoda y mantenerse durante varios años en nuestro país.

Los políticos, por lo menos los legisladores federales, deben tomar en cuenta que México mantiene una situación privilegiada a nivel mundial, no solo por su situación geográfica, vecinos directos con la primera economía del mundo, sino porque puede ser el eslabón para poder unir una cadena productiva que permita al país despegar económicamente.

La falta de reglas claras y el incumplimiento del estado de derecho han impedido que los inversionistas sigan mirando a México como un país confiable a sus inversiones, así lo demuestra la reciente información de la Inversión Extranjera Directa que señala que en el primer semestre de este 2021, tuvo una baja del 23 por ciento, respecto al año pasado, cuando la economía estaba en la peor etapa de la pandemia sanitaria.

Con datos de balanza de pagos del Banco de México, que son cifras ya revisadas, México, en el primer semestre captó menor inversión foránea respecto al año pasado.

El primer semestre de este 2021 se captó 18,434 millones de dólares por reinversiones y nuevas inversiones. Cuando durante el mismo periodo del año pasado, con todo y confinamiento, la inversión fue más elevada, de 24,009 millones de dólares.

La caída de Inversión Extranjera Directa en lo que va del año se tuvo, sobre todo, en el segundo trimestre de 2021.En el segundo trimestre sólo entraron 5,956 millones de dólares, cuando en el primer trimestre habían entrado más: 12,478 millones de dólares.

Esto debe poner a pensar a nuestros legisladores que los capitales nacionales y extranjeros solo buscan certidumbre en las reglas del juego y sociales para invertir, y esto lo hemos perdido, repito, por las malas decisiones tomadas como el cambio en reglas de operación en el sector energético o la falta de cumplimiento del Estado de derecho y la inseguridad

Sin duda, los acuerdos políticos deben estar en función de buscar mayor captación de inversión a favor de creación de empresas y empleos, pero también con el establecimiento de políticas publica a favor de hacer a la economía mexicana atractiva a nivel mundial.