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Las autoridades federales y estatales mantienen desde hace días un operativo permanente en la mina Santa Fe, en Sinaloa, donde el pasado martes fue ubicado con vida Francisco Zapata Nájera, uno de los trabajadores atrapados tras el derrumbe ocurrido el 25 de marzo.

El minero, de 42 años y originario de Papasquiaro, Durango, fue detectado por las brigadas después de más de 312 horas de trabajos continuos, pero su extracción depende todavía del descenso del agua acumulada en los túneles.

El Comando Unificado (que reúne a dependencias federales, estatales y personal técnico) informó que se mantiene la operación de una bomba sumergible de 25 caballos de fuerza, con la que se ha logrado bajar un metro del nivel del agua. Aún quedan por reducir poco más de dos metros para que los rescatistas puedan ingresar sin poner en riesgo al trabajador ni al personal.

Labores de rescate pausados por los altos niveles de agua en la mina
Un día después del hallazgo, la Coordinación Nacional de Protección Civil reiteró que las labores se centran en seguir extrayendo agua a un ritmo de nueve litros por segundo. Hasta que los equipos especializados consideren que la zona es segura, se activará el protocolo para la valoración médica y el traslado del minero.

Zapata Nájera es el segundo trabajador encontrado con vida desde el accidente. El primero fue José Alejandro Cástulo Colín, de 44 años, rescatado el 30 de marzo. Mientras tanto, otros dos mineros siguen atrapados en el interior del yacimiento.

Las autoridades han realizado reuniones constantes con los familiares de los trabajadores para informarles sobre el avance, los riesgos y las acciones técnicas que continúan en curso.

En las labores participan elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Sedena, la Marina, la CFE, Protección Civil y personal de la empresa que opera la mina, además de la brigada USAR estatal.

El incidente se registró el 25 de marzo, tras el colapso de una presa de jales mientras una cuadrilla de 25 trabajadores realizaba excavaciones. De ellos, 21 lograron salir por sus propios medios, y cuatro quedaron atrapados. El yacimiento, de 300 metros de profundidad y 3.2 kilómetros horizontales, presenta acumulaciones de jales en sus túneles y presencia de agua en sus niveles inferiores, lo que ha complicado el acceso.

A pesar de estas condiciones, los equipos de rescate continúan con las maniobras para llegar hasta la zona cero y concretar la salida segura de los trabajadores que permanecen dentro.