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Andrés Manuel López Obrador muestra una vez más que su objetivo principal es conseguir el poder y mantenerlo de cualquier forma, por lo que sigue realizando la política al estilo de la “Chimoltrufia”, «Pos ya sabes que yo como digo una cosa digo otra”.

Esto porque la semana pasada en reunión con los empresarios que participan en el Consejo Mexicano de Negocios, y que representan a las grandes empresas de nuestro país, López Obrador se había comprometido a que no enviaría iniciativas que perjudicaran al sector privado y que no inhibieran la inversión.

Pese a este compromiso, el día de ayer anunció su intención de presentar tres reformas constitucionales, una de ellas para fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en contra de lo que él considera “abusos de las empresas privadas”; otra respecto a que la Guardia Nacional se integre a la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena), y la tercera que es la reforma electoral para “hacer una limpia en el INE y que al frente estén funcionarios demócratas y objetivos” además de eliminar a los llamados diputados plurinominales “porque cuestan mucho al erario público”, esto a pesar de no contar con la mayoría calificada en la cámara de diputados federal.

López Obrador sabe que es difícil hacer que estas iniciativas o prosperen con la conformación de la nueva legislatura, por lo que será necesario que sus operadores, Ignacio Mier, en la Cámara de diputados y Ricardo Monreal en el Senado agilicen por lo menos uno o dos periodos extraordinarios para que sean aprobadas, antes de que, entre la nueva legislatura, que no favorece a López Obrador en su conformación.

Sin embargo, también entiende que de no prosperan la aprobación de las iniciativas, esto le permitirá seguir disminuyendo la fuerza de la oposición y manifestar que sus iniciativas y reformas, que permitirán el desarrollo de su proyecto 4T para el beneficio de los mexicanos, no pueden concretarse por culpa de los “conservadores”.

Pero para entender lo dicho debemos analizar cada una de estas iniciativas, que sabe bien no procederán, pero servirán para mantener la división social del país y posiblemente mantener a su grupo en el poder en los próximos comicios del 2024.

La reforma para fortalecer a la CFE, que tiene como objetivo mantener el 54 por ciento de la producción de energía eléctrica por esta empresa y el 46 por ciento restante a través de las empresas privadas, le servirá para destrabar y desaparecer los amparos presentados por las empresas privadas en contra de la reciente Ley de la Industria Eléctrica y de la Comisión federal de Competencia, que permitía a la CFE monopolizar al sector y producir la energía a través de la quema de combustibles, algo que perjudica directamente al medio ambiente.

Pero que al ceder un 46 por ciento podría ser un arma de presión a la oposición por parte del sector empresarial para aceptar las condiciones en esta nueva reforma

Sin embargo, la afectación al medio ambiente se mantiene y sobre todo en lo que respecta a la recuperación de inversión de las empresas que han invertido en la creación de energía a través de los renovables.

En lo referente a la iniciativa de integrar a la Guardia Nacional a la Sedena, solo responde a oficializar que este grupo sea parte y obedezca a los mandos militares, aunque siempre lo ha sido. Con ello borra el compromiso ofreció de que el mando de la Guardia Nacional sea Civil y se da otro poder a las fuerzas militares del país, por lo que la militarización, que tanto se opuso López Obrador, ahora ya sería una realidad, en este gobierno del cambio.

Pero la iniciativa más importante y que posiblemente tendrá que salir primero, es lo referente a la reforma política, porque la intención de López Obrador de que nuevamente este órgano sea parte del gobierno y dependa de él y su partido político, Morena, podrían mantener la presidencia por muchos años más. Además, que adereza su iniciativa con la eliminación de los diputados federales, que le permitiría al partido en el poder tener mayor posibilidad de modificar la Constitución con el menor número de diputados.

De esta forma López Obrador nuevamente realiza su jugada perfecta, donde la división social seguirá siendo su carta as y poner a gran parte de la población en contra de otro poder y de los llamados «fifis» o conservadores, le permitirán seguir manteniendo la idea de que Morena ganará los comicios del 2024, pese a que pondría nuevamente a la economía mexicana al filo de perder su calidad de confiable entre los inversionistas.