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La pobreza de propuestas que puedan dar solución a las diferentes problemáticas existentes en los municipios, estados y el país por parte de los distintos candidatos, la falta de recursos de los candidatos, porque en una gran mayoría, los partidos políticos no les entregaron los recursos correspondientes para hacer la campaña política, y las diferentes adiciones y declinaciones de candidatos de los llamados partidos pequeños o satélites a alguna de las dos coaliciones existentes, hacen de estos comicios un evento sin atractivo para el electorado nacional
Ante esto, se pronostica que el principal ganador de la contienda a celebrarse este domingo, 6 de junio, nuevamente puede ser el abstencionismo, algo que favorece de entrada a quienes, en los municipios, estados y el país detentan el poder político.
Una vez más los mexicanos dejaremos perder la oportunidad de hacer valer el poder del voto y enseñarle a la clase política que deben trabajar para la población entera y no solo para los intereses de un partido político, grupo o persona.
La clase política nuevamente impuso sus reglas y los mexicanos no levantaremos la voz, sea porque mucha gente se siente cansada y decepcionada, porque ningún representante popular hace el trabajo que les corresponde o porque la mayoría de los mexicanos no entendemos que nosotros somos quienes, a través del voto, ponemos o quitamos a esos políticos.
Esto último debe ser el aliciente principal para que este 6 de junio salgamos todos a votar, por la corriente ideológica que creamos sea la correcta, que sea el voto y no el abstencionismo quien gane y que en verdad sea la decisión de los ciudadanos quien resuelva el rumbo que deberá tomar el país a partir del próximo mes de septiembre.
Debemos entender que el rumbo del país está en nuestras manos y nosotros tenemos la obligación de señalarlo con el voto. El presente y futuro del país, no lo debemos dejar al abstencionismo o la clase política, debemos mandar señales claras que rumbo queremos seguir y esta clase deberá acatarlo.
Hagamos números, en el padrón electoral existe aproximadamente 95 millones de ciudadanos inscritos, si todos salimos a votar, la decisión mayoritaria será la que decida el presente y futuro del país, y la otra parte deberá aceptar el resultado, porque de esto se trata la democracia, aceptar el triunfo y la derrota y no acudir a los tribunales porque entonces se echa al cesto de la basura el voto de los ciudadanos.
La mejor contienda es la que se lleva en paz, y entonces nadie podrá llamarse engañado. Es el voto quien decide y no un juez o un tribunal. Los mexicanos hemos pasado ya una larga historia de eventos que han derramado sangre para entender que eso no es la solución, que, si queremos un país con un crecimiento económico que permita una mejor en la calidad de vida de todos, esto debe decidirlo la sociedad entera y no un grupo de personas.
México pone en juego mucho en esta ocasión, se decide de entrada si mantenemos o no un rumbo democrático o lo llevamos a uno donde una sola persona decidirá nuestro destino, también ponemos en juego el desarrollo económico, donde el libre mercado y de competencia sea el aliciente para invertir o crear negocios en nuestro país y no la aplicación de reglas y leyes limitadas por un marco jurídico que pueda cambiar de la noche a la mañana.
Eta en juego también el mantener órganos autónomos que con sus deficiencias han podido evitar que las decisiones que se toman por parte del gobierno dañen la economía del país, empresas y familias.
Como ve hay mucho en juego no solo son puestos políticos públicos, es el rumbo de todo un país, por lo que reitero mi petacón que salga a votar que el resultado sea porque la gente así lo decidió y no el abstencionismo o los partidos políticos que van a los tribunales porque no les favoreció el voto.
