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Estados Unidos ha empezado a ofrecer el acuse de recibo ante la postura que Andrés Manuel López Obrador sostuvo el pasado 16 de septiembre y días posteriores al intentar colocarse como un líder entre los gobernantes de América Latina y el Caribe.
Aquel discurso que ofreció al pasado 16 de septiembre donde acuso a Estados Unidos de mantener una estrategia perversa ante Cuba, de señalar la necesidad de crear una organización alterna a la OEA, o cambiarla por una organización más a fin a los objetivos de los países latinoamericanos y del Caribe, ahora son devueltos de una manera que deberá poner a pensar a López Obrador sobre sus actuaciones y discursos siguientes durante su segunda mitad del sexenio.
Al parecer López Obrador ha empezado a buscar salidas a esta situación que permitan desviar la atención al rechazo del presidente Joe Biden y de su secretario de Estado Anthony Blinken para asistir este lunes a la conmemoración de la entrada del ejército Trigarante a la Ciudad de México, suceso que marco, hace 200 años, el fin de la guerra de independencia, lanzando acusaciones a mexicanos para seguir dividiéndonos y con ello rescatar lo que le queda dentro de los millones de mexicanos que votaron por él en los comicios del 2018 con la esperanza de que si existiera un cambio al rumbo que había tomado nuestro país.
Sin embargo, esto no se ha dado y muchos de estos mexicanos han empezado a mostrar su decepción e inconformidad y esto puede ser el inicio de una derrota de López Obrador y su gente en el 2024.
Si a esto le sumamos que los resultados hasta ahora obtenidos han sido pocos éxitos o nulos, llevan a muchos mexicanos a empezar a pensar sobre otro cambio de régimen para el 2024, la esperanza que mantiene López Obrador es que la oposición se mantenga sin centrarse en una estrategia porque a pesar de lo que se diga, siguen divididos.
Esto quedó demostrado recientemente en la cámara de diputados, donde a pesar de que existen reiterados discursos para mantener al llamado bloque opositor unido, las señales que mandan son lo contrario.
En la repartición de las comisiones, Movimiento Ciudadano fue dejado a un lado y no se le respeto la comisión que durante varias legislaturas presidía, que es la de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación, lo que acrecienta la imposibilidad de ir juntos para los comicios del 2024.
El problema para la oposición es la construcción de una candidatura que deje satisfechos a todas las fuerzas que construyan el bloque opositor y que permita respaldar a una persona para convertirse en una candidata o candidato competitivo.
Hasta el momento los dos únicos casos en los que ya ha existido la manifestación de interés por convertirse en aspirantes presidenciales son Ricardo Anaya y Enrique de la Madrid y ninguno de ellos serían fáciles de digerir para el conjunto de las fuerzas políticas.
Así que, en la medida que el tiempo pase y no se construya un bloque opositor fuerte, los errores que cometa López Obrador podrán ser cubiertos de manera rápida sea a través de crear cortinas de humo o seguir dividiendo a los mexicanos.
Quizás por ello, no le preocupa tanto a López Obrador los desaires de Estados Unidos, pero que en el corto plazo podrían convertirse en un problema para poder mantener el poder Ejecutivo Federal por parte de su partido Morena.
Esto podría convertirse en una prolongada crisis económica del país, que dolerá muchos a millones de mexicanos que lamentablemente, hemos caído en alguno de los niveles de pobreza.
