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Bajo el argumento de que “el pueblo lo pidió”, la presidenta Claudia Sheinbaum finalmente lanzó el trompo de la Reforma Electoral al patio de la Cámara de Diputados.
En agosto de 2025 anunció la creación de una Comisión Presidencial para confeccionar una iniciativa, desde el poder y a la medida de Morena, para cambiar las reglas de la democracia electoral.
Pero desde que inició el debate público sobre la Reforma hasta el arribo de la iniciativa a San Lázaro el pasado 4 de marzo pasado, la jefa del Ejecutivo federal despertó varios fantasmas con un proyecto que no cuenta con los votos ni el apoyo de sus aliados para reformar 11 artículos de la Constitución.
El epitafio de la reforma lo escribió su propio escribano, Pablo Gómez, presidente de la Comisión. «No será de consenso», dijo desde enero.
Con toda su soberbia se negó a dialogar con los liderazgos de los partidos opositores y prácticamente fue obligado desde Palacio Nacional a escuchar al PT y al PVEM, los aliados de la 4T a los que ahora Morena pidió, desde su Consejo Nacional, lealtad ciega y apoyar sin regateos ni chantajes la Reforma Electoral.
Pero Gómez, quien buscó mermar aún más la autonomía del INE y su capacidad operativa, mantuvo oídos sordos ante las propuestas de los aliados.
El Verde, en voz de su Coordinador Nacional, Arturo Escobar, exhibió la cerrazón del ex activista de izquierda. “Se negó a incorporar nuestra propuesta de un recorte igualitario (en el presupuesto) a los partidos”, reveló.
Y ese punto, la reducción desigual del financiamiento a los partidos políticos, así como la desaparición de los Plurinominales, no sólo quebrantó la alianza Morena-PT-PVEM, sino que advierte la intentona de regresar al partido hegemónico o de Estado, un fantasma del Siglo XX.
Partido rico, pueblo pobre
En las líneas argumentativas de la iniciativa de Reforma Electoral, la 4T sostiene la narrativa del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que “no puede haber gobierno rico con un pueblo pobre, por ello la austeridad se configura como un principio constitucional”.
Pero con la propuesta oficialista México tendría, en Morena, un partido rico con un pueblo pobre, porque el recorte al financiamiento es desigual y, como hemos dicho en este espacio, la medicina que se propone contra el dinero ilícito no es más potente que una aspirina.
En opinión de Luis Carlos Ugalde, ex presidente del (entonces) Instituto Federal Electoral, “el dinero oficial que da el INE a los partidos es un asunto menor frente a ese enorme gasto real” que se registra “por debajo de la mesa de contratistas, desvío de recursos públicos y dinero del crimen organizado”.
Asegura que “las medidas de fiscalización que se proponen son inocuas para atacar este problema”.
Y – a menos de que venga en las leyes secundarias, pero nadie lo sabe- no hay una propuesta que logre cero narco en las campañas, ni que sancione a partidos políticos con la pérdida de registro de comprobarse el apoyo de los cárteles a sus campañas y candidatos.
Pluris ¿y acordeones?
La nueva fórmula para la elección de diputados plurinominales tampoco abarata los costos en las campañas y sí despierta otro fantasma: el de los acordeones.
En la iniciativa se plantea eliminar los 32 senadores plurinominales para que el Senado de la República se integre con 96.
Para la Cámara de Diputados hay una nueva fórmula: 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional que se dividen en dos bloques de 100 cada uno.
El primer bloque se definirá de la siguiente manera: 100 diputaciones se asignarán para los candidatos que obtengan el segundo lugar de votación en su distrito. Los segundos mejores perdedores, dicen.
El otro bloque de 100 será electo por votación directa en las cinco circunscripciones electorales federales.
Pero no todas las circunscripciones se integran con el mismo número de estados, ni el mismo número de electores.
Ejemplo: en la quinta hay cuatro entidades y en la segunda ocho. ¿Entonces los candidatos tendrán que recorrer todos los estados de cada circunscripción? ¿Tendrán los recursos para hacer campaña y posicionar su candidatura? ¿O no van a realizar campaña?
Cada partido presentará una lista de 100 candidatos (hombres y mujeres) y los electores tendrán que decidir entre una gran cantidad de candidaturas. Por eso preocupa el posible regreso de los acordeones y Morena ¡ya se la sabe! ¿Se acuerdan de la elección judicial?
“Espotización”
Disminuir la “espotización” en las campañas no es algo que desagrade. La gente está hasta la madre de tanta publicidad política y más en las campañas.
Con la reforma se reduce el tiempo diario asignado al INE y a los partidos en radio y televisión. De 48 a 35 minutos durante las precampañas y hasta la jornada electoral.
¿Pero qué cree? Los tiempos oficiales del gobierno federal no se reducen y la promoción de sus programas sociales en beneficio de su partido estará a tope.
Y más aún. La iniciativa propone modificar el artículo 134 constitucional para que los representantes de los Poderes del Estado promuevan la participación ciudadana en mecanismos de democracia directa, “siempre que no influyan en los resultados”.
¿Se acuerda de las conferencias mañaneras de López Obrador? Eran el principal acto de propaganda política desde el púlpito de Palacio Nacional.
El ex presidente fue reconvenido en múltiples ocasiones por el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación debido a sus intervenciones en el proceso electoral 2023-2024 a favor de Morena y sus candidatos.
Las autoridades electorales determinaron que sus declaraciones violaron los principios de imparcialidad, equidad y neutralidad en la contienda. Pero no pasó nada.
El Plan B
Como le comenté al inicio de esta colaboración para Línea Política, la iniciativa de Reforma Electoral ya está en la Cámara de Diputados pero no tiene ni los votos ni el apoyo del PT y PVEM, mucho menos del PAN, del PRI y de MC.
Morena tiene 253 votos. Para alcanzar la mayoría calificada en San Lázaro le faltan 81 votos. El PT y el Verde, juntos, suman 111 votos.
El próximo martes la iniciativa será aprobada en comisiones, donde sólo se requiere una mayoría simple de los diputados asistentes. Y como el oficialismo tiene prisa por pasar el trago amargo, es posible que el miércoles el dictamen se lleve al pleno de la Cámara de Diputados.
Todavía hay presiones y amenazas a petistas y verdes para sumar los votos que les faltan para la reforma constitucional.
¿Y si no se aprueba? La presidenta Sheinbaum ha reconocido que tiene un plan secundario, un Plan B, un fantasma del sexenio pasado, un método recurrente de Andrés Manuel López Obrador para eludir salvaguardas constitucionales.
Sin embargo, dentro de las filas morenistas el propio coordinador de los diputados guindas, Ricardo Monreal Ávila, advirtió que no serían posibles cambios centrales de la Reforma Electoral mediante leyes secundarias.
Dejó claro que modificar el sistema de plurinominales y reducir el financiamiento público a los partidos sólo es posible mediante reforma constitucional.
Pero los llamados duros de Morena han convencido a la presidenta de acudir a las leyes secundarias, como lo hizo AMLO, porque las condiciones, hoy, no son las mismas.
¿A qué se refieren? Los planes B, C y… de López Obrador encontraron un muro en la Suprema Corte de Justicia de la Nación antes de la llamada reforma judicial. Hoy la Corte es totalmente Morena.
Y en ese contexto los trompos y las pirinolas van a girar con una intensidad inusitada en los próximos días.
“Alito” desesperado
Lo que son las casualidades. El otrora partido hegemónico, el PRI, celebró 97 años de fundación el 4 de marzo, el mismo día que se presentó la iniciativa de Reforma Electoral.
Los priistas festejan en el peor de sus momentos políticos. El Revolucionario Institucional se encuentra disminuido política y electoralmente. Sus detractores y analistas políticos anticipan su desaparición.
De sus dos gobernadores que le quedan, sólo uno asistió a soplar las velitas en el Auditorio Plutarco Elías Calles.
Acudió Esteban Villegas, de Durango, quien se ha declarado “claudista”. Manolo Jiménez, de Coahuila, no asistió a la partida del pastel porque argumentó que andaba de gira. Sin tapujos y en eventos públicos, el coahuilense ha gritado “¡Que viva la presidenta!”.
Pues ante lo queda del priismo, su dirigente nacional Alejandro “Alito” Moreno, convocó a los demás partidos opositores ir juntos a las elecciones intermedias de 2027 o de lo contario estarían al servicio de la 4T.
Pero ni MC ni el PAN le tomaron la palabra y como dicen en mi pueblo: lo dejaron chiflando en la loma.
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