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Este 1 de septiembre comienza el trabajo de la LXV Legislatura, federal, y de alguna manera también el tercer año, político, de la presente administración, lo que da luz a los retos que mantiene el gobierno federal para lograr conseguir la continuidad o para que “el pueblo sabio” a través de su voto, lo bote y elija otro partido para que administre las riquezas del país a partir del 2024.
Andrés Manuel López Obrador, mantiene los mismos problemas que prometió erradicar del país, corrupción, inseguridad, pobreza y falta de crecimiento económico, y no ha podido cambiar en un solo ápice estos problemas.
Respecto a la corrupción esta no ha sido combatida de manera formal y solo a través de sus conferencias matutinas pretende impartir justicia, pero no lo hace por los caminos correctos que sería a través de la aplicación de la ley y la justicia.
En estos casi tres años de administración no ha sido encarcelado, alguno de los tan nombrados “corruptos” que metieron al país en los problemas que heredo y que tampoco a podido resolver. Habla de tener los suficientes elementos para meter a la cárcel a estos personajes malvados, pero no ha dado resultados, a cambio de ello, siempre habrá un personaje o un grupo de ellos que serán el centro de atención para atacarlos crear un juicio y sentenciarlos públicamente, pero no con la ley.
La opacidad con la cual se ha manejado esta administración, sea porque lo realizado hasta ahora está protegido por “causas de interés y seguridad nacional” o porque se designaron licitaciones de manera directa, para acelerar los procesos, se convierte en el corto y mediano plazo en la incubación de posible corrupción.
En el tema de inseguridad, que prometió combatir con “abrazos y no balazos”, esta se ha desbordado y la violencia ocurre con mayor frecuencia y términos más letales, desde los asaltos en transporte público hasta enfrentamientos con grupos armados que presumen en redes sociales su armamento, pasando con la violencia intrafamiliar y feminicidios, que constantemente ha elevado sus números negativos.
La falta de crecimiento económico y la pobreza, ambos problemas que van de la mano, no han podido ser atendidos probablemente porque esta administración este más enfocada en su popularidad y esto lo lleve a utilizar programas asistenciales, en forma de programas sociales, que hasta el momento no han mostrado su efectividad para sacar de la pobreza a los mexicanos y si ha aumentado el número de ellos en los distintos niveles de pobreza.
Ahora que el Poder Legislativo, presenta un aparente equilibrio, López Obrador deberá iniciar los trabajos de conciliación, dialogo y respeto, que tuvo que haber hecho desde el primer día que tomo protesta como titular del poder Ejecutivo. Ahora tendrá que ahora tendrá que buscar el acercamiento con algún partido de oposición para alcanzar una mayoría calificada para llevar a cabo las reformas de ley que pretenda impulsar, para “seguir consolidando” su proyecto denominado 4T.
López Obrador se encuentra ahora dentro de un laberinto, que el mismo ha creado manteniendo un divisionismo social, que tendrá que resolver el próximo año, con miras al 2024 o será el inicio de su caída y de su proyecto, que dejarán más problemas de los que había cuando tomo protesta como titular del Ejecutivo Federal.
