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Bien por las fuerzas de seguridad mexicanas, bien por la determinación de la presidente Sheinbaum de proceder con balazos y no abrazos, en lugar de la absurda y criminal decisión de AMLO de “abrazos no balazos”, que le dejó a los delincuentes manos libres para crecer en sus ilícitas actividades y continuar matando, lesionando, extorsionando, tratando a personas, vendiendo drogas en México y exportándolas a todo el mundo y creciendo en todo el país como organización criminal que ha puesto en jaque al Estado mexicano, robándole, ahí sí, su soberanía que le dio el pueblo.
Pero, ya vimos las reacciones que esto tuvo por parte de los criminales, que puso a Jalisco en pánico, hizo severas disrupciones a la Perla Tapatía, Guadalajara, la segunda área metropolitana más grande del país, y a Puerto Vallarta, el segundo lugar turístico más importante de México.
Nosotros ya tenemos experiencia en eso, cuando se combate a los criminales, sobre todo, a esta clase de criminales que tienen penetración territorial, social y en el propio gobierno, es como iniciar auténticamente una guerra con un invasor extranjero. Así es esto y debemos reconocerlo.
Pero, con meter la cabeza en la arena (o como decía un pariente mío “en el común”), nada se resuelve, solo se le da oportunidad al enemigo de reagruparse y fortalecerse, ya vimos lo que pasó cuando el presidente Peña Nieto aflojó con este combate, y no se diga, con la cómplice suspensión absoluta de AMLO.
Así que, si este gobierno ya dio el primer paso, ahora el Estado mexicano tiene que actuar en su integridad. Ahora bien, ¿a qué me refiero por “Estado mexicano”? Me refiero a que tanto el gobierno, en sus tres niveles, federal, estatal (incluyendo la Ciudad de México) y municipal (incluyendo las Alcaldías de CDMX), junto con la sociedad civil en su conjunto, de forma coordinada, deben desplegar toda su fuerza para expulsar de México a este gobierno criminal paralelo que tenemos desde inicios de siglo.
Ello va a requerir, en primer lugar, la firme determinación del régimen que padecemos de querer hacerlo, porque si este operativo en contra del Mencho fue solamente para satisfacer el apetito del gobierno del presidente Trump, lo único que va a provocar es aseverar más las acciones de los criminales y reagruparse con más fuerza, violencia y arrojo.
Así que México se encuentra en un momento de quiebre histórico, o nos vamos por el camino a la solución, que no será fácil, que representará que todos suframos (como se sufre en una guerra), que el país pierda en el proceso competitividad y tenga costos económicos; que vaya a haber múltiples bajas, tanto -principalmente- de las fuerzas de seguridad, pero también de los civiles. O seguimos “pateando el bote”, hasta que verdaderamente nos convirtamos en un auténtico “Narco Estado”, y ser invadidos indefectiblemente por las fuerzas estadounidenses. Esto traería para México más severas consecuencias de imprevisibles resultados de pérdidas humanas y destrucción.
Esperemos que finalmente haya una firme determinación del gobierno para solucionar este problema que es el más importante que hay en México, y se olviden de seguir consolidando su poder abusando de su mal habida super mayoría en el Congreso.
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