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Fue Rogelio Ramírez de la O, actual secretario de Hacienda, quien dio la idea a López Obrador de utilizar los 12 mil millones de pesos que el FMI transferirá al Banco de México, para realizar un pago importante de deuda que mantiene el país.
Esto fue aclarado el día de ayer por el mismo López Obrador, quien ya con otro semblante acepto que se le compre estos recursos al Banco Central mexicano.
Probablemente Ramírez de la O tuvo que acudir a Palacio Nacional para explicarle a López Obrador que la idea original fue precisamente comprar los recursos al Banxico, pero con menor tasa de interés para poder disponer de ellos y no acudir a los mercados internacionales, donde las tasas serán más elevadas.
El problema derivo en una falta de comunicación certera o la falta de entendimiento de López Obrador, que solo se quedó con la frase de que “si se pueden utilizar los recursos del Banxico”.
De esta manera se puede llegar a un arreglo con el Banco de México y las partes interesadas obtendrán beneficio, López Obrador pagara menores intereses en la compra de estos recursos y podrá disponer de liquidez económica y el Banco de México mantendrá inviolable sus leyes, además que generara recursos, remantes, que podrán ser entregados al gobierno federal. Así todos felices y se olvidaran las ofensas.
Ahora lo que sigue es que la utilización de estos recursos sea precisamente para pagar un poco de la deuda que se mantiene y con ello en los próximos meses poder contar con menores tasas de interés a pagar.
Esta lección deberá tomarla en cuenta la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, quien, junto con su gabinete económico, está ya buscando la forma de formalizar al comercio informal, esto a través de una módica cantidad que tendrán que pagar para poder comerciar en las calles de la Ciudad de México.
Hace algunas semanas hablamos del crecimiento de la informalidad, ante la incapacidad del gobierno de la CDMX para generar empleos, y aunado al cierre de actividades por la pandemia del Covid, mucha gente salió a las calles para establecer un puesto ante la necesidad de obtener ingresos, porque perdieron su empleo formal.
Se dice que esta, medida excepcional, puede erradicar a los lideres del comercio informal y entablar una relación directa entre la gente y el gobierno capitalino, para que ambas partes ganen, el gobierno capitalino recibirá más recursos, vía recaudación, y la gente podrá mantenerse en las calles de la ciudad con su vendimia.
Ahora el problema será realizar un verdadero padrón, que sea informado a la ciudadanía, para saber que cantidad de puestos se colocaran en las calles, invadiendo zonas vehiculares y peatonales y como le hará el gobierno capitalino para evitar que este comercio genere más basura que con el paso del tiempo esto se convierta en tapones de las coladeras que provoquen inundaciones en tiempos de lluvias, como las que frecuentemente vemos en estos días en toda la ciudad.
Además se deberán transparentar los montos de recursos recibidos y en donde se aplicaran estos recursos, ya sea para comprar más camiones recolectores de basura o ampliar la plantilla de trabajadores de limpieza para evitar que el exceso de basura cause inundaciones-
Además de vigilar que este comercie deje de hacer agujeros en el pavimento que en el corto plazo se convierten en baches enormes o se “cuelguen” de los postes de luz provocando variaciones de voltajes que perjudican los aparatos eléctricos y electrónicos de los habitantes.
Que el comercio sea regulado y evitar que donde se asienten se convierta en un espacio donde la inseguridad se incremente como sucede en muchas ocasiones.
Es importante que el Congreso local y todos los cuidadanos estemos atentos para que estas iniciativas no solo tengan el tinte electorero, es decir conseguir más votos en una ciudad dividida, con miras al 2024 y que la Ciudad de México no se convierta en el Tianguis más grande del país.
