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Mientras México envejece, se tienen menos hijos y la población crece cada vez más despacio, la violencia sigue obligando a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares.

No es un fenómeno nuevo: medios y organizaciones no gubernamentales lo han documentado durante años. Lo nuevo es que ahora lo mide el Estado.

Por primera vez, la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI preguntó por el desplazamiento forzado y encontró que, entre octubre de 2020 y octubre de 2025, hubo 509.9 mil hogares —donde viven 1.6 millones de personas— con al menos un integrante que cambió de residencia por violencia o inseguridad delictiva.

La cifra no equivale al número de desplazados y la mudanza pudo ser incluso dentro de la misma localidad. La presidenta Sheinbaum ya pidió al Instituto revisar y precisar la medición, particularmente la pregunta utilizada para obtener el dato.

Pero que el fenómeno se mida sugiere que ya no puede seguir en la penumbra de las estadísticas oficiales.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), con base en información de prensa y en episodios masivos, contabilizó en su informe de 2021 un total de 42 episodios en 10 estados y 57 municipios, con al menos 28 mil 943 personas obligadas a abandonar su residencia habitual.

En 2019 la cifra fue de alrededor de 8 mil 664 y en 2020 de 9 mil 714: en un año se triplicó. Michoacán, con 13 mil 515 desplazados, encabezó la lista, seguido de Chiapas (7 mil 117) y Zacatecas (3 mil 693), que en conjunto suman 84% del total.

La violencia de grupos armados organizados fue la principal causa: originó 31 de los 42 episodios (73.81%) y obligó a huir a 21 mil 443 personas, 74.09% del total.

Pero no fue la única: 23.81% de los episodios se debió a violencia política, conflictividad social y conflictos territoriales, lo que sugiere que las causas de antaño no han desaparecido, sino que conviven con una dominante.

En muchos casos es posible identificar un evento detonante que provoca la salida de la población. En 2021, por ejemplo, la CMDPDH identificó, entre los detonantes, incursiones y ataques violentos, enfrentamientos, expulsiones y amenazas.

Y aunque las metodologías son distintas: la CMDPDH cuenta personas en episodios masivos de un año, y el INEGI hogares con al menos un desplazado en cinco años, coinciden en lo esencial: la violencia está obligando a la gente a dejar su casa.

La difusión de los datos del INEGI coincidió, el mismo 22 de septiembre, con el discurso del presidente Donald Trump ante la ONU, donde llamó a México «epicentro de la violencia de los cárteles».

Venga de donde venga la violencia, los datos del INEGI dejan una pregunta incómoda: ¿qué clase de control ejerce el Estado en los lugares donde la gente tiene que irse para estar a salvo?

Los trompos giran fuerte.

En X: @castroclemente

castroclemente@gmail.com