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Para verificar el sitio en el cual nos encontramos en referencia al crecimiento económico del país, solamente deberemos remitirnos a lo acontecido el día de ayer.

La posibilidad de que una tercera ola de covid, alentada principalmente por la cepa Delta, provoque que nuevamente exista cierre de actividades en muchas naciones, incluyendo a México, se deberá principalmente a que no se ha cumplido con el porcentaje total de vacunación que se requiere para proteger a la gente del mortal virus

Y así fue percibido por los mercados de valores en todo el mundo que mostraron resultados negativos en la jornada de ayer, y que se convierten en señales para aquellas naciones que no apliquen estrategias de salud y económicas capaces de sostener en pie a sus plantas productivas y la salud de sus pobladores, que estarán condenados a volver presentar una caída en su economía.

En México hasta el momento, una de cada cinco personas ha recibido las dosis suficientes para obtener cierta inmunidad ante el virus, pero no ante la cepa Delta, esto pone a nuestro país entre uno de los más frágiles para ser atacado por esta cepa que ya se encuentra en nuestro territorio y a pesar de ello, las autoridades no han querido establecer medidas cautelares más fuertes para evitar un mayor número de contagios.

Entendemos que el gobierno actual este más afanado en conseguir un crecimiento por encima del 5 por ciento, derivado del empuje que imprimirá la economía de Estados Unidos y no por políticas económicas aplicadas desde México, pero esto podría traer en el corto plazo mayores consecuencias negativas.

Ayer mismo también el INEGI reportó que, en el mes de junio, México en su Indicador Oportuno de Actividad Económica global registró un crecimiento de 0.3 por ciento respecto a mayo.

En comparación al primer trimestre del año, estos resultados solo muestran un crecimiento del 2 por ciento y se esperaría que este ritmo siguiera para la segunda parte del año, alcanzando un crecimiento anual cercano al 5 por ciento.

Sin embargo, si lo comparamos a la situación que teníamos en 2019, el resultado nos muestra una caída de 2.2 por ciento, lo que implica que no hemos podido recuperarnos de la crisis que vivimos en el 2020.

Lo que nos coloca en ritmo de crecimiento económico por debajo de lo que se crecía en el sexenio de Enrique Peña, por lo tanto, no podemos echar campanas a vuelo y decir que hemos superado la situación de crisis.

Las mismas cifras otorgadas por el INEGI, muestran que nuestro sector industrial tiene una caída del 5 por ciento, comparado al 2019, Esto debe ser un punto de inflexión para las autoridades, porque si se espera obtener crecimientos económicos debe ser el sector industrial del país y las cadenas productivas del mercado interno la base de ello

Entonces deberemos preocuparnos porque las cifras revelan que el nivel de la producción industrial de junio fue el más bajo de todo este año y se encuentra 5 por ciento por debajo del mismo mes de 2019.

Aun cuando no existe resultados detallados de la actividad industrial en junio, si debemos poner atención a estos resultados, que implican que las cadenas productivas al interior del país, también presentaran poca actividad y crecimiento

Si este sector, el de las manufacturas de componentes para la terminación total de productos industriales. no se reactiva el crecimiento del país seguirá lento y la apertura de fuentes de empleos y mejores salarios seguirá postergándose por lo menos un año más.

Esto también repercute en el sector terciario, el del comercio y servicios, que aun cuando mostró un crecimiento del 2.5 por ciento en el segundo trimestre respecto al primero, existe una caída de 1.9 por ciento si lo comparamos con el mismo periodo de 2019. Recordemos que este sector depende fundamentalmente de nuestra economía interna.

Entonces los resultados de existir una tercera ola de contagios, pueden pegarle de nueva cuenta a la actividad comercial y de servicios, al margen de que el gobierno federal decida no limitar la movilidad, como hasta ahora lo ha hecho Porque la misma gente será cautelosa ante el crecimiento de los contagios, lo que limitara el crecimiento del mercado interno.

Esto nos muestra que la salud económica del país sigue siendo frágil y que, de no existir verdaderas políticas públicas encaminadas a fortalecerla, estaremos presenciando un sexenio pedido, donde solo terminaremos por no caer más allá del 8.5 por ciento del 2020, pero con crecimientos reales menores al 2 por ciento del sexenio de Peña Nieto.