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elcristalazo.com

Satisfechos y se podría decir hasta orgullosos por la forma como saltaron el cercado, brincaron sobre las trancas de la legalidad sin violar la norma electoral de la anticipación de sus campañas, los morenistas colmaron una vez más las calles de la colonia Nápoles y desde el WTC, convertido en sede de sus jaloneos, tropiezos, errores, inconformidades y portazos de salida, revisaron su cartas, atendieron entre brumas y simulación las instrucciones superiores y definieron el pleito de las tribus hasta quedar ahítos de faramalla; felices por haber utilizado el recurso de disfraz por el cual un aspirante se convierte en defensor de la transformación (como si necesitara defensa), para luego regresar a su forma real, de contendiente electoral.

Tarde, con el retaso habitual de los arreglos de última hora, fatigados los celulares de llamadas y mensajes; de Gobernación al Palacio Nacional; de Palenque a la CDMX, entre risas nerviosas de la presidenta del movimiento, la doña Montiel y los veloces desplazamientos de Citlali, las blancas humaredas aparecieron por fin en fumatas cuyo color ni dejó a todos satisfechos.

Quienes debieron cobrar, cobraron. Los adelantados y jactanciosos, como la señora Andrea Chávez, vio esfumarse sus esperanzas ella cuyo paso de emperatriz por el Senado resultaba insultante para tantos, se quedó colgada del clavo ardiente de Adán Augusto cuyo paisaje pasó del verde enloquecido de Tabasco a la aridez de las dunas de Samalayuca. Lástima señora, ahora sólo queda comprar jirafitas de peluche para entretenimiento del nene.

Hace 8 meses, el tres de febrero, esto se publicó del señor senador quien ilusamente confiaba sobrado y contundente, en el imaginario peso de sus palabras:

“El senador morenista Adán Augusto López aseguró que Andrea Chávez se perfila como la figura mejor posicionada dentro de Morena para buscar la gubernatura de Chihuahua en el próximo proceso electoral.

“En entrevista, el Senador afirmó que la legisladora federal “va adelante” en las preferencias internas del partido y que su trayectoria política le permite transitar con claridad hacia la candidatura estatal.

“López Hernández reconoció que Chávez ha sido blanco de una campaña de ataques, descalificaciones e infundios en redes sociales, los cuales, dijo, buscan debilitar sus aspiraciones políticas. Sin embargo, sostuvo que estos señalamientos no tendrán impacto real en su carrera ni en su proyecto.

“Lo que circula en redes no va a descarrilarla”, subrayó el senador, al reiterar que Morena mantendrá su respaldo a la legisladora chihuahuense”. Y tenía razón: el descarrilamiento no fue por las redes, fue por el Palacio Nacional y la mala calidad del padrinazgo.

Obviamente este episodio no representa toda la importancia de la selección de candidatos disfrazados de coordinadores, defensores o como se les quiere llamare a cada paso. Pero es significativo de cómo se comienzan a reventar las costuras entre el Palacio Nacional y Palenque.

Los grandes operadores de la 4.T no son los favoritos de la 4.T-2.P. Al grito de mi sangre, aunque plebeya también tiñe de guinda, la presidenta impone a los suyos o al menos no deja llegar a los ajenos como ya había ocurrido en el caso de Marín Mollinedo en Quintana Roo.

En el caso de Chihuahua, mediáticamente el más visible y llamativo (el anuncio se dio con casi cinco horas de retraso), la reacción no se hizo esperar: la señora Chánez, amohinada (forma arcaica de decir encabronada), dio una respuesta digna del método Ollendorf. Le preguntaron si respaldaba a Pérez Cuellar y contestó cuanto quiere a la señora presidenta (con A):

“…Yo estoy con el movimiento de la 4.T, con mi presidenta, con el esfuerzo transformador en el estado de Chihuahua… yo respaldo a todos los chihuahuenses que me abrieron sus puertas y también a quienes abrieron la posibilidad de acompañar otros esfuerzos…” Nada, aire sucio.

Mientras tanto Pérez Cuéllar –tránsfuga del panismo juarense y maromero del MC, acomodaticio de mudables convicciones— ya estaba loco de contento a pesar de la crítica del gran pajarraco, Javier Corral, otro traidor del panismo, como él.

“Me queda claro que tenemos que sumar a todas y a todos para sacar esta victoria histórica adelante y propinarles una derrota ejemplar (a los panistas). Nadie que quiera sumarse será excluido; todos debemos tener una responsabilidad concreta para lograr este objetivo. Con alegría, entusiasmo y amor por Chihuahua y por México, nuestro mensaje llegará a cada rincón del estado más grande del país”.

Y como si fuera “La chaneca” (antigua publicista de AMLO, ya finada), remató con una revolera al estilo del matador chihuahuense –también fallecido–, Raúl Contreras, “Finito” (aunque de esto Pérez tenga poco): sonríe, vamos a ganar.

Pero hubo otros momentos de tensión y quebranto. La decisión para Sonora favoreció a Lorenia Valles, lo cual fracturó el corazoncito de la secretaría de Agricultura del estado, Célida López, quien represaba sus torrentes internos y reprimía el llanto amargo de la injusta derrota porque todos decían, es la mejor, ella ganó la encuesta, con la otra no vamos a ganar y los lamentos dijeron paso al grito de todos tan temido (como el infierno): fraude, fraude, vamos a perder…

Pero hábiles en la contención Citlali, Carolina Rangel, la secretaria general y Ariadna Montiel, con graves gestos y dureza de rostro (de por sí), contenían a conformes e inconformes, y apaciguaban las ovejas del enorme rebaño entre balidos y expresiones de gozo y felicidad, porque ahora se abre un panorama sensacional para todos los elegidos, quienes –como en el evangelio— fueron muchos los llamados, pero pocos los escogidos.

Y como también en Tlaxcala hace aire, la operación del gobierno estatal, en favor del junior Alfonso Sánchez, (su padre del mismo nombre fue gobernador después de Beatriz Paredes hace como 300 años), se fue al caño, y el dedo final señaló a la senadora Ana Lilia Rivera quien se conmovió hasta el llanto y el canto, mientras el hijo de Sánchez se retiró con furiosos espumarajos, mientras su señora esposa, bien solidaria ella, renunció a la presidencia del Comité Estatal de Morena.

Jasmine Bugarín, tan nayarita como Amado Nervo, a pesar de su conocida doble nacionalidad, tan combatida en estos tiempos y a la cual renunciará como quien se quita una bufanda, dejó en la cuneta a la amiga de Andrés López, la señora Geraldine Ponce y a Héctor Santana.

No vaya siendo –entre dedazos, encuestitas simuladas, mañas y mañosas; sainetes y berrinches controlados, quejas y acusaciones–, y en una de esas, se hagan verdad las palabras de Guadalupe Chavira quien advierte: hay mucho desaseo, les falta oficio político.

Pero haiga sido como haiga sido, las cartas ya están sobre la mesa. Las cartas son de Morena, a ver si también es suya la mesa completa. Estos y estas son:

Aguascalientes: Nora Ruvalcaba

Baja California: Julieta Ramírez

Baja California Sur: Manuel Cota

Campeche: Pablo Gutiérrez

Chihuahua: Cruz Pérez Cuéllar

Colima: Rosi Bayardo

Guerrero: Beatriz Mojica

Michoacán: Carlos Torres Piña

Nayarit: Jasmine Bugarín

Nuevo León: Clara Luz Flores

Querétaro: Santiago Nieto

Quintana Roo: Gino Segura

San Luis Potosí: Elí César Cervantes

Sinaloa: Imelda Castro

Sonora: Lorenia Valles

Tlaxcala: Ana Lilia Rivera

Zacatecas: Verónica Díaz Robles

Que Dios nos agarre confesados, dijo la beata.