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                    Los amenazaron con acciones políticas y hasta de carácter judicial. Les exigieron lealtad a ciegas.

Les advirtieron desde Palacio Nacional que “habrá consecuencias” y se ha desplegado un linchamiento mediático y digital con ataques personales.

Pero ni así aflojaron la cuerda.

El PT y el PVEM apostaron por su “sobrevivencia”, por mantener la “franquicia política” y en comisiones de la Cámara de Diputados votaron, junto con el PAN, el PRI y MC, en contra del dictamen de la Reforma Electoral de la presidenta Sheinbaum.

Nos apartamos del dictamen que se nos presenta”, dijo el diputado petista Pedro Vázquez González y, enseguida, Ricardo Astudillo Suárez, del PVEM, expresó: “No podemos acompañar el dictamen”.

Con mayoría simple, Morena aprobó la tarde del martes 10 de marzo el dictamen de la Reforma en las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Política-Electoral.

Pero no se confundan. El siguiente paso legislativo es llevar el dictamen al pleno de la Cámara de Diputados este miércoles 11 de marzo. Sin embargo, el naufragio de la Reforma Electoral con el sello de la 4T es inminente.

Como se trata de una reforma constitucional -11 artículos de la Carta Magna- el oficialismo requiere una mayoría calificada; es decir, necesita las dos terceras partes (334) de los votos de los legisladores.

Sólo tiene 253 de los 500 diputados que integran la Cámara baja. Sus (todavía) aliados, entre los dos, suman 111 votos… que el oficialismo no tendrá.

Por tanto, Morena llega solo al Pleno Cameral y buscará pasar lo más rápido que pueda el trago amargo del primer gran fracaso político en el sexenio de la presidenta Sheinbaum.

Los morenistas y Palacio Nacional desplegarán en los próximos días el llamado Plan B, un fantasma del obradorato que la jefa del Ejecutivo federal invocó desde que presentó formalmente su iniciativa el pasado 4 de marzo.

No se trata de una simple estrategia política, sino de un método recurrente del ex presidente Andrés Manuel López Obrador para eludir salvaguardas constitucionales.

Sheinbaum se convenció que no había vuelta de hoja en el rechazo de sus aliados y que, con sus opositores políticos ni a la esquina con esta iniciativa de reforma que el PAN, en voz del diputado Homero Ricardo Niño de Rivera, calificó de “panfleto ideológico trasnochado”.

Y es que bajo ninguna advertencia y amenaza se aceptó la reducción del financiamiento a los partidos, la desaparición de los plurinominales en el Senado y el cambio de las reglas para la elección de los pluris de la Cámara de Diputados.

Tampoco mermar la autonomía del Instituto Nacional Electoral, ni su capacidad operativa en las elecciones.

Aceptar menos recursos y el cambio en los pluris era darse un balazo en el pie. Desde que se propuso, no sólo los opositores al régimen, si no también petistas y verde ecologistas advirtieron que era una vía que los condenaba su desaparición.

Esos fueron los puntos que particularmente confrontaron al PT y el PVEM con la 4T. Que provocaron que el diálogo se rompiera en varias ocasiones y que la lideresa morenista, Luisa María Alcalde, les gritara a sus aliados en una tensa reunión efectuada en febrero: ¿ustedes quién se creen? 

¿Entonces? Pues va el Plan B en dos vías: modificar leyes secundarias con el respaldo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que, a diferencia de la que existió antes de la Reforma Judicial, es todo Morena.

El oficialismo intentará cambiar la estructura operativa del INE y de los órganos electorales locales. Y hay otro fantasma que ronda los próximos comicios: el regreso de los acordeones.

Especialistas en materia electoral y en derecho constitucional advierten que el morenismo no podrá concretar la aspiración presidencial de reducir el financiamiento de los partidos, ni de cambiar el modelo de elección de los plurinominales por la vía de reformas a leyes secundarias.

No obstante lo anterior, no se descarta que lo intente además de emprender – y esta es la segunda etapa del Plan- una campaña mediática y digital para exhibir a los partidos que no quisieron disminuir sus gastos y que prefirieron mantener las listas plurinominales. Con ello se quieren lavar la cara.

castroclemente@gmail.com

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