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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmó que la migración laboral internacional es una prioridad política que adquiere cada vez mayor importancia y es necesario responder de manera equitativa a los intereses de los países de origen y de las naciones de destino, así como a los intereses de los trabajadores migrantes.

Para ser eficaces y en conformidad con las normas internacionales del trabajo, apuntó, las políticas deben basarse en datos confiables, incluir el número de trabajadores migrantes internacionales involucrados, sus características y los modelos de empleo.

Dio a conocer que tiene previsto producir las estimaciones mundiales de los trabajadores migrantes internacionales de manera regular, a fin de mejorar la toma de decisiones y contribuir a la implementación del Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular.

Señaló que 164 millones de personas son trabajadores migrantes, un aumento de nueve por ciento desde 2013, cuando la cifra era de 150 millones.

Según la segunda edición del informe Estimaciones mundiales sobre los trabajadores migrantes internacionales, la mayoría de los trabajadores migrantes, 96 millones, son hombres, mientras que 68 millones son mujeres.

Consideró que esto representa un incremento de la proporción de trabajadores migrantes de sexo masculino de 56 a 58 por ciento, entre 2013 y 2017, y una disminución de dos puntos porcentuales en la participación de las mujeres, de 44 a 42 por ciento durante el mismo periodo.

Subrayó que un número creciente de mujeres han migrado de manera autónoma en búsqueda de empleo durante las dos últimas décadas; sin embargo, con frecuencia deben enfrentar discriminación a causa del género y la nacionalidad y tienen un menor acceso a oportunidades de empleo en los países de destino en comparación con sus pares masculinos.

Hizo notar que alrededor de 87 por ciento de los trabajadores migrantes pertenecen al grupo de edad más productivo, entre 25 y 64 años y abundó que esto sugiere que algunos países de origen están perdiendo la parte más productiva de su fuerza de trabajo lo que podría tener un impacto negativo sobre su crecimiento económico.

Mencionó que el estudio proporciona un panorama completo de los grupos de ingresos, de países y subregiones donde los migrantes trabajan.

A nivel mundial, precisó, de los 164 millones de trabajadores migrantes, 111.2 millones (67.9 por ciento) viven en países de ingreso alto; 30.5 millones (18.6 por ciento), de ingreso mediano-alto; 16.6 millones (10.1 por ciento), de ingreso mediano-bajo; y 5.6 millones (3.4 por ciento) en países de ingreso bajo.

Los trabajadores migrantes, estableció, constituyen 18.5 por ciento de la fuerza de trabajo de las naciones de ingreso alto, pero sólo entre 1.4 y 2.2 por ciento de las de ingreso más bajo.

De 2013 a 2017, la concentración de trabajadores migrantes en los países de ingreso alto disminuyó de 74.7 a 67.9 por ciento, mientras que la proporción en los países de ingreso mediano alto aumentó. Esto podría ser atribuido al desarrollo económico de estos últimos.

Cerca de 61 por ciento de los trabajadores migrantes se encuentran en tres subregiones: 23 por ciento en América del Norte, 23.9 por ciento en Europa Septentrional, Meridional y Occidental y 13.9 por ciento en los países árabes.

Otras regiones que también reciben un gran número de migrantes, más de cinco por ciento, incluyen a Europa Oriental, África Subsahariana, Asia Sudoriental y el Pacífico y Asia Central y Occidental. Por el contrario, África del Norte acoge menos de uno por ciento de los trabajadores migrantes.

FUENTE: NOTIMEX, LINEA POLITICA, 11-12-18.