Fue el 8 de mayo del 2012 cuando la Oficina de Control de Activos estadounidense (OFAC por sus siglas en inglés) incluyó a Ovidio Guzmán López entre la la lista de personas con las cuáles no se debían realizar negocios, envíos de dinero o identificación de sus operaciones financieras, pues en este caso se trataba del hijo de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, fundador y cabecilla del poderoso Cártel de Sinaloa.
A sus 22 años de entonces, el Ratón, como es apodado, ya era reconocido miembro dentro de la organización delictiva que dirigía su padre, prófugo de la justicia tras su primera fuga en 2001.
La OFAC también designó en la lista a Iván Archivaldo Guzmán Salazar, actual heredero de una parte del imperio que forjó el Chapo con el principal cabecilla de la organización, Ismael el Mayo Zambada. Sobre Ovidio solo se detalló que jugaba un papel importante en las actividades del narcotráfico.
“La OFAC apuntará agresivamente a aquellas personas que faciliten las operaciones de tráfico de drogas del Chapo Guzmán, incluidos los miembros de la familia”, dijo en aquella fecha el director de la OFAC, Adam J. Szubin.
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