COMPARTIR

RETAZO CON HUESO                                                                                                                                        

 

Por Soyla Rabadilla.-   El enfrentamiento de dimes y diretes, de acusaciones sin sustento, carnaval de la hipocresía entre PRI y PAN nos recordó aquella vieja película de Amor sin Barreras donde se enfrentan dos pandillas.

Y así en bola, como auténticos sicarios de la política, ambos carteles del voto se enfrentaron y se dispararon palabras que hieren el orgullo pero no matan a la corrupción, verdadera capo que manda en México.

Peña Nieto fue el primero en escupir –como en las viejas peleas de barrio-, dijo que el PAN representa un riesgo de regresar a la parálisis y la izquierda demagógica nos llevaría a un salto al vacío.

El líder nacional del PRI, Enrique Ochoa entró al quite del jefe de la pandilla, blandeó el puñal y tiró varios navajazos. Dijo que el PAN y PRD representan grotescas y descompuestas alianzas.

De la pandilla rival saltó al escenario Ricardo Anaya, para gritar que “Josefina no está sola” y, aseguró que el 88 Aniversario del PRI, es el último en que estarán en el poder y ya no tendrán dinero del erario para comprarse otro pastel.

Este es el auténtico nivel de la política en México, pero, es una lástima que ninguno de todos ellos vea al México hambriento y sediento de justicia que denunció Luis Donaldo Colosio, precandidato a la presidencia,  aquel 6 de marzo de 1994 y a quien asesinaron 17 días después, el 23 de marzo en Lomas Taurinas, Tijuana, justo en una de esas colonias donde tienen hambre y sed de justicia.

Hoy, sigue habiendo muchas Lomas Taurinas, pero, ningún político quiere ser Luis Donaldo Colosio… Dicen que en sus partidos les enseñan a estar calladitos y a no llorar… De lo contrario, les darán verdaderas causas para llorar.